Nueva denuncia de la tortura tras 26 años sin Joxe Arregi.
Ciudadanos que han sufrido y denunciado torturas llamaron ayer a testimoniar esta práctica, en el 26 aniversario de la muerte de Joxe Arregi en la Dirección General de Seguridad de Madrid.

El homenaje tributado ayer a Joxe Arregi, el zizurkildarra que muriera tras ser detenido e incomunicado en la Dirección General de Seguridad, en Madrid, hace ahora 26 años, se convirtió en un acto de denuncia de la tortura, así como de exigencia de condiciones democráticas para Euskal Herria.
Los actos convocados dieron comienzo con una marcha montañera, en los alrededores de Zizurkil, a la que siguió el homenaje tributado por cientos de personas en la plaza Joxe Arregi de este mismo municipio guipuzcoano. Tras los sonidos de la txalaparta, subieron al escenario preparado al efecto la hermana del desaparecido militante, Maribi Arregi, junto a otras personas que han sufrido torturas, como Mikel Egibar, Nekane Txapartegi, Xabier Alegría, Unai Romano o Martxelo Otamendi.
En sus intervenciones, tanto Mikel Egibar como Nekane Txapartegi destacaron que la práctica de la tortura se ha prolongado durante siglos, también en Euskal Herria, hasta la actualidad y denunciaron que, pese a quienes pretenden negarlo, esta práctica inhumana «sigue produciéndose en espacios y momentos de impunidad».
Txapartegi se adentró en los motivos y objetivos que persigue la práctica de la tortura por parte de quienes la aplican, para asegurar que el primero de ellos es «el daño físico que produce en el detenido», para añadir, a continuación que, junto a ello, «con la aplicación de la tortura, se pretende que el pueblo tenga miedo», convirtiéndola así en elemento desmovilizador y paralizante.
En todo caso, el mensaje lanzado con motivo del homenaje tributado a Joxe Arregi tiene que ver, precisamente, con «la necesidad de denunciar siempre la tortura», en la línea de los lemas del homenaje: «Egia aitortu, torturarik ez!».
Aurresku de honor.
Tras los bertsos cantados en honor y recuerdo de Joxe Arregi, todos los participantes en el homenaje se desplazaron hasta el lugar en el que se erige el monolito que recuerda su muerte el 13 de febrero de 1981. Allí, unos dantzaris bailaron un aurresku de honor, al que siguió una ofrenda floral.
Posteriormente dio comienzo una manifestación que recorrió el trayecto entre Zizurkil y Villabona, para volver, posteriomente, a Zizurkil, donde finalizó la marcha. Los actos de recuerdo y homenaje al militante que muriera a manos de la Policía prosiguieron con una comida popular en la que participaron cientos de personas.