La piedad y la tortura. Fede de los Ríos.
El diccionario describe la piedad como inclinación afectiva, con pena y sentimiento, hacia una persona desgraciada o que padece. Decían los antiguos que ese sentimiento es el que nos diferencia a los humanos de las bestias. Y al parecer es un sentimiento universal, así lo recogen las diferentes cosmovisiones, religiosas o ateas, que existen en la Tierra.

Es radicalmente falso. No existe hecho que lo desmienta tan palpablemente como la tortura, ese tormento infligido a un cuerpo sin llegar a matarlo para sacar información o imbuir miedo en los otros. Aquí sí, nos encontramos con una pandemia universal humana.
Porque humanos son los que la practican sobre otros humanos indefensos. Humanos los que la ordenan. Humanos los que hacen leyes que la propician. Humanos los que la silencian y humanos los que la exculpan. Humanos, quizás los más miserables, los que sabiéndolo callan, miran hacia otro lado y la toleran
En este país, que algunos llaman España, uno jamás pierde la capacidad de asombrarse, y siempre para mal. Cuando todo el mundo comenta que algo se mueve, que parece que se vislumbra una pequeña luz al fondo del túnel de tanto sufrimiento, entonces hacen su aparición los abyectos. Los auténticos apologetas de la violencia.
¿Qué sentimientos quiere la señora jueza que alberguen los familiares y personas próximas a Unai Romano ante tanta impotencia e indefensión que ocasiona su veredicto? ¿Cómo es posible llegar a ser tan despiadada? ¿Acaso no vio el rostro desfigurado que todos vimos? ¿Tendrá hijos? ¿Le besarán al darle las buenas noches?
Este país, que algunos llaman España, se ha convertido en un sistema de libertad vigilada y restringida con apariencia democrática, si alguna vez fue otra cosa. El Derecho se ha vuelto venganza y se aplica en los parámetros de amigos/enemigos. Para aquellos la ética, para éstos la estrategia.
Aportaron a la Humanidad la Inquisición. Siguen igual: tormento, confesión y arrepentimiento son las virtudes del Reino. «De todas la historias de la Historia/ sin duda la más triste es la de España,/ porque termina malŠ» es el inicio de uno de los poemas de Jaime Gil de Biedma.
Después de leída la sentencia sobre Unai, me viene a la cabeza el poema de Leopoldo Mª Panero. Se titula “España”, es breve: «505.000 km2 de mierda».