La Guardia Civil española clausura en Usurbil la sociedad Aitzaga.
Una treintena de guardias civiles irrumpieron hacia las 19.30 en el centro de Usurbil y clausuraron la sociedad Aitzaga entre los gritos de protesta de quienes se habían concentrado en el lugar tras la orden de cierre adoptada la víspera por Grande-Marlaska. Horas antes, habían comparecido allí mismo miembros de dicha asociación para explicar su carácter cultural y de ocio.

La Guardia Civil irrumpió en el casco urbano de Usurbil sobre las 19.30 y, acompañada de la secretaria judicial y con la orden de clausura dictada por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska en la mano, procedió a cerrar Aitzaga. Lo hizo entre las protestas de unas 300 personas agolpadas frente a los locales de la asociación cultural; consignas como «alde hemendik», «kanpora», «zuek faxistak, zarete terroristak», «demokrazia Euskal Herriarentzat» o «errepresioa ez da bidea» arreciaron contra los agentes del instituto militar, que precintaron las puertas de Aitzaga tras desalojar a las personas que se encontraban en el interior, que sacaron a la calle parte del mobiliario.
Una vez clausurado el local, cuando los guardia civiles al menos una veintena uniformados y unos seis de paisano abandonaban el lugar, los concentrados, que portaban una pancarta en la que se leía «Errepresioa ez da bidea», fueron empujándolos, entre continuos gritos, hasta los vehículos policiales. La Guardia Civil salió de Usurbil poco antes de las 20.00.
También se desplazaron hasta la localidad guipuzcoana varias furgonetas de la Ertzaintza, que se instalaron a una distancia prudente, sin acercarse al frontón, junto al que está ubicada Aitzaga. Cabe recordar que, en el auto que decretaba el cierre por dos años de los locales de la asociación cultural, el magistrado de la Audiencia Nacional ordenaba a la Policía autonómica dar cobertura a la operación de la Guardia Civil.
Al mediodía, varias decenas de miembros de Aitzaga comparecieron ante los medios de comunicación para expresar su opinión acerca de un hecho que se produjo siete horas después, así como para recordar su nacimiento y su trayectoria. «Creamos la asociación en 1990 y en el 94 abrimos las puertas de Aitzaga. Abrir. Esa es la palabra clave», manifestó en nombre de todos ellos Arantxa Manterola, una de las tres personas que fue llamada a declarar el jueves por Grande-Marlaska.
Y es que, según se decía en el comunicado al que dio lectura, «por nuestro carácter de asociación cultural y de ocio, en estos años hemos insertado nuestra actividad en la dinámica popular y realizado muy diversas iniciativas. Además, cualquier grupo del pueblo ha tenido abiertas estas puertas para organizar sus actividades».
Así, se citaba que «en muchas ocasiones el famoso Sagardo Eguna se ha organizado aquí; la peña que lleva el nombre del ciclista Haimar Zubeldia ha hecho aquí los preparativos para las etapas pirenáicas; los opositores a la incineradora han tenido un sitio para vender banderolas y camisetas; el que quería jugar a pelota, encontraba aquí el material...».
«Nuestro granito de arena».
A juicio de los miembros de Aitzaga, la orden de clausura «tiene mucho que ver con la situación que vivimos en los últimos años: cierre de periódicos y emisoras de radio, ilegalización de organizaciones políticas y sociales, vulneración de derechos civiles y políticos... Ahora, en esta interminable sucesión de ataques, nos ha tocado a nosotros. Y decimos interminable porque en el auto de la Audiencia Nacional ya se prevén otras agresiones similares».
Unos hechos que, según se subrayaba en el escrito, se producen en un momento en el que todo el mundo se pronuncia en torno a la necesidad de resolver el conflicto que sufre Euskal Herria. «Pues, a nuestro entender, agresiones de este tipo constituyen un gran obstáculo para emprender esa vía».
«Nosotros también queremos que se resuelva este largo conflicto. Estamos convencidos de que todos, cada uno desde su ámbito, debemos hacer ese esfuerzo», se señalba en el texto.
Los representantes de la asociación clausurada quisieron hacer hincapié en que «Aitzaga hará lo necesario para lograr ese fin, como hasta ahora. Estamos dispuestos a poner nuestro granito de arena para la consecución de la solución, tal como hemos dicho antes: abriendo las puertas, nunca cerrándolas». Y consideraron que la mejor manera de hacerlo es «continuando con nuestra labor».
Por ello, anunciaron que se mantiene la comida de hoy pa-ra financiar la suscripción de prensa (aunque, tras el cierre, no sabían aún dónde celebrarla) y llamaron a la manifestación que, a partir de las 12.30, partirá desde el frontón.