ENTREVISTA: «Con las agresiones buscan humillar a los presos políticos». Lorea Azpilikueta - ex presa política vasca.
La ex presa Lorea Azpilikueta acaba de sufrir una agresión en Alcalá-Meco, apenas dos semanas antes de salir a la calle. El hijo de Olga Ramos, David Cebrián, también ha sido recientemente agredido en Villabona. Ambas cuentan a GARA cómo se vive una paliza en el interior y en el exterior de las cárceles.

Las agresiones y palizas que padecen los presos vascos en el interior de las cárceles son una constante desde hace años, aunque en las últimas semanas se han sucedido las denuncias en este sentido. Así, el 9 de enero Lorea Azpilikueta y Anuntzi Alonso fueron agredidas en la prisión madrileña de Alcalá-Meco. A los pocos días Azpilikueta fue puesta en libertad, por lo que su testimonio directo de esos hechos es excepcional por lo no inhabitual.
Azpilikueta explica a GARA que la agresión que recibió junto a Anuntzi Alonso se produjo mientras estaban llevando a cabo una protesta por las condiciones de vida que tienen que padecer. «Tenemos diferentes reivindicaciones, pero ese día estábamos protestando por el modo en el que nos aplican el castigo de la privación de paseos. Antes nos dejaban por las tardes sin salir del módulo o de la celda, pero desde hace aproximadamente un año sólo nos dejan salir al patio una hora, de once de la mañana a doce, mientras que el resto del tiempo lo tenemos que pasar encerradas. Por ello, decidimos que la mejor manera de protestar era romper esa privación. Salimos al patio a las once y cuando una hora más tarde nos dijeron que teníamos que entrar, nos negamos y nos sentamos en el suelo», relata esta vecina de Alde Zaharra de Iruñea.
Esta forma de protesta llevaba produciéndose un mes, «y nos dejaban hacer. Había un parte, pero se quedaba en eso». Hasta que un día la cosa fue a más. «Ese día nos dijeron que tenían que avisar al jefe de servicio, le avisaron y vino con varios funcionarios. De malas maneras, nos dijeron que nos iban a sancionar y nosotras respondimos que no íbamos a abandonar el patio por nuestro pie».
ARRASTRADAS POR EL SUELO.
La respuesta fue arrastrar a las presas por el suelo. «Lo hicieron de una manera muy violenta. Ya habíamos hecho plantes anteriormente, pero en esta ocasión fue mucho peor. Nos cogieron de un brazo y nos empezaron a arrastrar. El suelo del patio es de brea y cemento y al arrastranos, se nos bajaba la ropa. Anuntzi no pudo aguantar y se tuvo que levantar, pero yo seguí sin moverme hasta que me llevaron a la celda. En ese trayecto hay un lugar en el que hay un escalón y me llevaban dos jefes de servicio que me agarraban de un brazo cada uno, por lo que me colgaba el resto del cuerpo, que me iba arrastrando, y un funcionario comenzó a darme patadas en las piernas».
La agresión se produjo a la vista de los presos comunes del módulo en la que se hallaban Azpilikueta y Alonso. Precisamente fueron presos comunes los que agredieron a David Cebrián y Aratz Gómez en la cárcel asturiana de Villabona.
Olga Ramos, madre de Cebrián, explica que esta agresión se produjo después de que los presos hubieran conseguido, tras varias protestas, que les sacaran del módulo de aislamiento. «Dejaron la borroka y movieron a tres. Pasó un mes en el que andamos viendo si era un movimiento en falso o no. Al final, nos llegó la noticia de que a David y a Aratz les movían también a módulo. Al llegar allí, David estaba en el patio esperando que llegara algún compañero. Entre tanto, le entraron varios comunes preguntándole si era ‘FIES-ETA’ o diciéndole ‘no os queremos en este módulo’. Entonces, llegó Aratz y se les acercó un grupo numeroso de comunes, que se dividió en dos y, sin mediar palabra, les empezaron dar», relata.
Ramos añade que preguntó a su hijo por dónde se encontraban los funcionarios en el momento de la agresión. «Me contestó que en ese momento no había ninguno. Todo fue muy rápido. Al salir vieron a los funcionarios y éstos les dijeron que no sabían nada. De ahí les llevaron a la enfermería y a cada uno a un módulo. La sospecha está clarísima:seguramente habrá funcionarios que no estén de acuerdo con la decisión de la dirección y ésta es la venganza. En este caso los funcionarios no han actuado directamente y han aprovechado que siempre hay alguien entre los comunes que por favores de los funcionarios es capaz de hacer algo así».
EN CUALQUIER MOMENTO.
La madre de David Cebrián señala que elmiedo a sufrir una agresión esuna constante. «Es como al que le meten en una jaula con un tigre. Están a su merced en todo momento. Y si no son palizas, son los castigos. David tiene pendiente un juicio porque a un funcionario se le cruzó y le metieron una denuncia por atentado contra la autoridad, que puede suponer más tiempo en prisión. Yes que tienen total impunidad para funcionar de esa manera.Nadie les corta. Siempre estás con esa constante inquietud», destaca.
Lorea Azpilikueta considera que esta práctica está dirigida a atemorizar a los presos. «Cuando ven que no pueden controlar algo, optan por la agresión. Tienen el control de todo lo que está por debajo del nivel de la dirección y sienten una gran impotencia si ven que a nosotros no nos pueden controlar. Saben que vamos a hacer una protesta, y luego otra, y luego otra. Da igual lo que hagan. Hacen mucha mala hostia y quieren mostrar una imagen ante el resto de presos, porque saben que nuestras actitudes también tienen influencia en los comunes».
En este sentido, Azpilikueta subraya que «más que hacerte daño físico, buscan humillarte. Que un hombre que es jefe de servicio te arrastre por el suelo mientras se te va cayendo la ropapuede ser muy humillante. El objetivo es humillarte. Pero conmigo no lo consiguieron. Me llenaron de rabia y no hicieron más que despertarme más ganar de seguir adelante con la protesta que estábamos llevando adelante».
Olga Ramos, por su parte, califica las agresiones a los presos como «una pena añadida. Están constantemente conculcando sus derechos. Ocurre lo mismo con las condiciones de vida que tienen que padecer. Si, por ejemplo, cae enfermo, también tienes miedo porque sabes que no va a ser atendido correctamente y va a tener que esperar meses para una operación que puede ser urgente y que este retraso puede provocar serias complicaciones de salud».
Lorea Azpilikueta ha presentado una denuncia en los tribunales por la agresión que padeció, pero es consciente que, al igual que sucede con la tortura, no tiene muchas posibilidades de prosperar. «La propia abogada ya me ha dicho que si conseguimos que el funcionario implicado vaya a declarar es un triunfo. En cualquier caso, yo salí de la cárcel el 20 de enero y pude percibir que algo sí había cambiado. La privación de paseo se nos está aplicando como se hacía anteriormente, por lo que podemos decir que hemos vencido en este protesta. Además, notamos que desde que salió la noticia en la portada de GARA el trato hacia nosotras cambió radicalmente. Denunciar tiene mucha influencia para los que se quedan dentro de la cárcel y sólo por eso merece la pena. Al día siguiente de presentar la denuncia también nosplantamos y el trato fue totalmente diferente. Nos llevaron a un metro del suelo. El funcionario que me agredióestaba de servicio pero eludió acercarse a donde estábamos».
Ramos también piensa que es necesario denunciar las agresiones, «pero es duro a nivel personal, porque sabes que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa, dependiendo de la situación política o de cualquier otro elemento Eres plenamente consciente de que utilizan a los presos. Ode que, directamente, los van a agredir».
Otro elemento que Olga Ramos pone sobre la mesa es la falta de comunicación existente para los familiares con el interior de las cárceles. «A David le agredieron un jueves. Es algo que no puedes contar en los cinco minutos de teléfono que te dejan. No puedes decir ‘me han pegado una paliza’ y colgar porque preocupas a todo el mundo. En cinco minutos no puedes explicar nada. Coincidió que ese fin de semana teníamos vis familiar y entonces ya pudimos hablar. En cuanto entré le vi el moratón en la cara y vi que había pasado algo. Es una incertidumbre constante porque no sabes qué es lo que les está pasando en cada momento. Además, tienen todaslas comunicaciones ya sea el teléfono, las cartas o las visitas intervenidas, por lo que no puede haber una conversación fluida. No puedes comunicarte abiertamente, pero intentas llevarlo de la mejor manera posible. Aunque resulta muy duro».
Referencias
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¿Presos políticos en España?.
Esto me recuerda un divertido diálogo de la película "Danko calor rojo".
El personaje Danko le pregunta a un recluso en una cárcel -"¿por qué está en la cárcel"-
El recluso le responde: -"Soy un preso político".
Danko le pregunta de nuevo: -"Qué hiciste".
El interno le responde: -"Asaltar un banco".
Divertido ¿verdad?; he de decir que esta película es francamente mala y que alaba la violencia como medio de justicia y que además justifica la venganza, cosa que no comparto; pero como entretenida no esta mal del todo.
En cualquier caso me pregunto ¿a que le estáis llamando presos políticos?...
Si el destrozar mobiliario urbano, cajeros electrónicos, quemar coches, amenazar, chantajear, e incluso hasta asesinar... Lo siento pero esto no me parecen detenciones políticas.
Perdónenme pero para mi esto es como comparar a Josu Ternera con Nelson Mandela; que o muchas vueltas da el mundo o uno es un asesino terrorista y el otro hizo de la resistencia no agresiva su arma vencedora y en este caso si, por la libertad.
Me pregunto si éste es un buen medio para volcar toda mi amargura, si este foro es un buen lugar donde todos podamos dialogar sin insultarnos y sin censurarnos, donde todos nos podamos rebatir sin miedo a ser tachado de terrorista o de fascista; por favor que sea así, necesito pensar que solo son unos pocos los malvados de uno y otro lado.
Saludos Angel
Angel — 31-07-2006 13:22:50