ENTREVISTA: «Creo que es un precedente para los demás exiliados». Isabel ARISTIMUÑO - Ex exiliada política vasca.
Después de que el Estado francés le otorgara en 1975 el estatus de refugiada política y los papeles de residencia y que el mismo Estado francés se los arrebatara, la ex exiliada política Isabel Aristimuño ha ganado una recusación contra París por haberle negado «ilegalmente» durante más de 14 años este reconocimiento legal. Esta sentencia, con fecha del 17 de enero, de la Corte Europea de Derechos Humanos puede crear un precedente para muchos exiliados políticos vascos en el Estado francés.

El Estado francés le concedió en su día el estatuto de refugiada política. ¿Cómo ocurrió?
Sí. Tuve que irme en 1975, y fue por aquel entonces cuando me concedieron el estatus de refugiada política porque, como Franco aún vivía, el Estado francés consideraba que estábamos en una dictadura. Pero primero pedí los papeles de residencia, que por aquel entonces se concedían para un año. El estatuto de refugiada, en cambio, era para cinco años.
Y después se lo quitaron, ¿por qué y cómo?
Dentro de ese periodo de cinco años iniciamos una huelga de hambre conjunta porque el Estado francés comenzó a quitar los estatutos de refugiado. A partir de 1979 nos quitaron a todos la condición de refugiado, salvo a cuatro o cinco que ha- bían sufrido atentados de guerra sucia.
¿También retiraron entonces los papeles de residencia?
Sí. Algunos recurrimos esta decisión y otros no. Al principio tuve los papeles de residencia, que expiraban en un año, durante un tiempo, pero luego me los quitaron y me dieron un papel que tenía que ir a renovar cada quince días. Así estuve durante cinco años. Luego tenía que renovarlos cada tres meses. Pero esta medida era del todo ilegal. En esa situación nació mi hija en 1984, a la que le negaron la nacionalidad francesa por tener unos «padres terroristas». Esto también lo recurrimos, hasta que doce años después le tuvieron que dar la nacionalidad.
¿Y qué facultades otorgan los papeles de residencia?
Puedes trabajar con normalidad y puedes percibir las ayudas sociales, por ejemplo. Pero si estás sin papeles de residencia, no puedes percibir las ayudas ni nada. Por ejemplo, si te ocurre algo y debes ir al hospital, pues tienes que decir que no tienes los papeles ni dinero para costearlo.
¿Y cuál es entonces la realidad de un exiliado sin papeles?
Yo siempre he dicho que soy una privilegiada viendo cómo han tenido que vivir otros, escondidos y pasando auténticas miserias. Yo siempre he estado de forma «legal»; en la calle, con mi hija, trabajando... Aunque eso no quita el miedo, la represión ni la cantidad de registros policiales.
¿Y qué ha sentido al conocer el fallo favorable de la Corte de DDHH de la Unión Europea?
Como nos lo han negado todo siempre, pues no me lo esperaba. Pero me he sentido contenta, porque creo que es un paso para los demás, un precedente de que también tenemos nuestros derechos.