Francia juzga por primera vez a un preso político vasco por tentativa de evasión de la cárcel.
Igor Letona estuvo a punto de fugarse de La Santé haciéndose pasar por abogado.

La Justicia francesa va a juzgar esta semana por primera vez a un preso vasco por el delito de tentativa de evasión en relación con una actividad terrorista. Se trata de Igor Letona Biteri (Mondragón, 1971) que, a diferencia de otros intentos de fuga registrados en Francia, comenzó a ejecutar su plan y estuvo a punto de materializarlo.
Los hechos, que serán examinados por el Tribunal Correccional de París a partir de mañana martes, tuvieron lugar la mañana del 27 de mayo de 2004 en la prisión de La Santé, enclavada en el casco urbano de la capital francesa. Letona, que se había afeitado el bigote previamente, acudió a la lavandería de la cárcel y aprovechó la ausencia del recluso encargado del servicio para ponerse el traje, el pase simulado de abogado y las gafas que escondía en su teórico paquete de ropa sucia.
El aspirante a prófugo fue interceptado en la puerta de salida de la zona de reclusión que da acceso al patio central del presidio, a escasos metros de la calle. Un vigilante lo reconoció y comprobó la falsedad del salvoconducto de abogado que había mostrado a un compañero.
La acusación sostiene que la credencial ficticia fue confeccionada por el aparato de falsificación de ETA ya que requirió el empleo de material (ordenador, impresora y plastificadora) del que no disponen los reclusos. Argumenta que el proyecto de evasión de un militante debe ser avalado por la dirección y realizado por la organización por razones de seguridad, disciplina interna y confidencialidad.
Zulo subterráneo.
La hipótesis de que Letona intercambiaba clandestinamente documentos con ETA desde la cárcel fue "confirmada" por el hallazgo de un sobre en el zulo subterráneo de Briscous descubierto en octubre de 2004. En el interior había un pase de La Santé a su nombre, fechado el 27 de noviembre de 2003, y otros 25 en blanco. Aquel día el preso recibió la visita de su abogada en los locutorios penitenciarios.
Letona Biteri había sido detenido diez días antes, junto a Mikel Uzkudun Lizaur, en Espiens, una aldea de Lot y Garona (suroeste de Francia). Ambos formaban «un grupo de enlace» entre el aparato logístico y los 'comandos' armados y se encargaban de comprar material electrónico para la confección de explosivos, según afirmó Ángel Acebes, entonces ministro del Interior.