Herria Aurrera pregunta a Iñaki Azkuna si «para él todos somos sospechosos».
El alcalde Iñaki Azkuna se mostró ayer sorprendido con las reacciones cosechadas tras su decisión de que la Policía Municipal bilbaina multiplicara los «cacheos» a sospechosos de portar navajas. En cambio, a Herria Aurrera no le sorprendieron en absoluto las declaraciones del primer edil jeltzale, después de recordarle cómo en el último presupuesto municipal el incremento destinado a Seguridad Ciudadana fue mucho mayor que el de Asuntos Sociales.

Las críticas a sus últimas declaraciones sobre la «guerra al navajeo» y la orden de multiplicar los «cacheos» preventivos en busca de armas blancas no han arredrado al alcalde bilbaino, Iñaki Azkuna. Ayer, volvió a referirse a esas medidas para declarar que «no quiero que a Bilbao vengan mafias ni bandas y tampoco quiero que haya navajeros, a mí lo que me interesan son los ciudadanos de Bilbao, no los angelitos ni los académicos», arremetió contra las voces que han clamado por una política menos represiva y más social, y han puesto incluso en duda la práctica del registro corporal al «sospechoso».
Ayer, la portavoz de Herria Aurrera, Arantza Urkaregi, se refirió precisamente a estas últimas manifestaciones del primer edil jeltzale para recordar a la ciudadanía que en el último proyecto presupuestario aprobado por el Consistorio bilbaino, la partida destinada a Policía Municipal aumentó en un 13,2%, mientras que la destinada a Asuntos Sociales lo hizo un 4,7%, o lo que, traducido a euros, supone unos incrementos de 55 y 33 millones respectivamente.
Urkaregi puso como ejemplo de esa «política policial» el caso de otra «guerra», la del botellón en el Casco Viejo. «La zona está llena de policías, pero el botellón sigue estando por todos los lados», señaló.
La representante abertzale aseguró que la propuesta del alcalde «no nos sorprende, porque también cuando ocurrió lo de San Inazio ya arremetió contra los inmigrantes y su cultura». Sin embargo, preguntó a Azkuna «si sospechosos somos todos». Herria Aurrera, en una nota, aun reconociendo la existencia del problema, apostó por «más justicia social».
Una apuesta que no parece coincidir con la del máximo mandatario municipal del PNV, a tenor de sus palabras de ayer. Iñaki Azkuna aseguró el día después de la polémica «no entender cómo hay almas angelicales que exigen a la Alcaldía más prevención y ejecución, y a la hora de la verdad empiezan hacer tesis doctorales sobre qué es ser sospechoso». Según manifestó, «no nos hacen falta unas hermanitas de la caridad, la Policía, cuando hay problemas, tiene que actuar».
El alcalde indicó que con la navaja se va a tener que tomar muchas «medidas» y la Policía sabe «perfectamente quiénes son los sospechosos y por dónde andan, aunque también se puede equivocar».
De la misma forma, se mostró sorprendido por la repercusión de sus manifestaciones. Iñaki Azkuna dijo estar sorprendido porque algunos, como el portavoz municipal del PSE, Txema Oleaga, haya salido «como un toro», ya que en «ningún momento hablé de inmigrantes, sino de navajeros». El alcalde señaló que lo único que pretende es que haya seguridad en las calles bilbainas, pero «con la ley en la mano». Y añadió: «Sólo faltaba que la Policía no pudiese parar y cachear a un sospechoso para identificarle si es preciso».