Un preso ratifica ante la juez que sufrió «torturas sexuales» en Langraitz.
Decenas de personas respondieron ayer a la convocatoria de Salhaketa para apoyar a las ocho personas presas que han denunciado al ex subdirector de Seguridad de Langraiz. En una nueva jornada de declaraciones, uno de los presos denunció haber sufrido «torturas sexuales» y otra mujer admitió coacciones sexuales.

El Palacio de Justicia de Gasteiz acogió ayer una nueva sesión de declaraciones en torno a las denuncias interpuestas por personas presas contra el ex subdirector de Seguridad de Langraiz, Mariano Merino, por presuntas coacciones sexuales y económicas, amenazas e inducción al suicidio. Son ya ocho los denunciantes, cinco mujeres y tres hombres.
La novedad la aportó un preso que aseguró haber sufrido el pasado agosto «malos tratos físicos y psíquicos» y «torturas sexuales». Indicó a la juez que mientras estaba esposado de pies y manos en la cama de su celda de aislamiento, dos funcionarios le intentaron penetrar analmente con una porra de goma que le originó desgarros.
A pesar de encontrarse bastante afectado moralmente, dijo haberse sentido «violado», aportó detalles sobre la situación vivida durante los días posteriores, en la que se planteó la posibilidad de quitarse la vida. Argumentó su tardanza para presentar la denuncia a las presiones recibidas. De hecho, no lo hizo hasta que fue trasladado a otro centro penitenciario.
Miguel Penido.
Los otros dos presos citados se ratificaron en las denuncias interpuestas por coacciones económicas. Entre éstos se encontraba Miguel Penido, preso que no pudo declarar en su momento por haber sido trasladado a Valdemoro. Ofreció detalles sobre las coacciones y las presiones sufridas en julio pasado para que retirara la denuncia interpuesta. El otro preso habló del funcionamiento de la red de presión utilizada para recibir dinero y cobros.
De las tres presas que estaba previsto que declarasen, sólo lo hizo una. A pesar de que estaba llamada en calidad de testigo, ésta reconoció ante la juez haber sufrido acoso sexual por parte de Merino a principios de 2004 y habló sobre otra posible afectada. El funcionario citado como testigo no confirmó ni desmintió nada. Se limitó a asegurar que no tenía constancia alguna al respecto. La Fiscalía volvió a ausentarse en el día de ayer. «La juez, sin embargo, sigue estando impecable», señaló en nombre de Salhaketa, Carlos Hernández.
Salen nuevos nombres en cada declaración.
El procedimiento, que se encuentra actualmente en fase de instrucción, puede alargarse en el tiempo, ya que cada vez que hay citaciones terminan saliendo otras denuncias. Carlos Hernández subrayó, en este sentido, que «cada vez que hay declaraciones aparecen nuevos nombres».
Consideró, no obstante, que las declaraciones tienen que continuar. Para empezar, en la jornada de ayer otras tres personas, dos presas y una funcionaria, se quedaron sin pasar ante la juez por falta de tiempo y tendrán que regresar otro día. Insistió además en la necesidad de volver a citar al imputado ante las nuevas acusaciones vertidas contra su persona.
El cuaderno de incidencias del módulo I de mujeres de Langraiz, por otra parte, no ha llegado todavía al juzgado que está instruyendo el caso. Agregó que sólo tres mujeres denunciantes han sido sometidas a pruebas periciales psicológicas con el fin de ratificar la credibilidad de sus testimonios y ahora se espera que éstas sean practicadas al resto.
«Si todo va bien, después vendría el juicio oral», concluyó Hernández.