¿La amnistia, el reto de todos?. Beñat Intxausti - Bilbo.
En primer lugar señalar que no pretendo polemizar en torno a un tema tan importante, que debería unirnos y hacernos tirar en una misma dirección que como bien señala Alex Larragoiti en su artículo, tiene que ser el reto de todos y de todas: la amnistía y que todos nuestros amigos y familiares estén casa. Pero acabas tu escrito diciendo «empiecen pues por echar una mano a la sociedad y a las esperanzas de un proceso democrático, necesitamos la tregua ya», y yo me pregunto a quién le pides la tregua, porque siempre se le pide a la misma parte.

¿Para cuándo una tregua de los estados español y francés para con nuestros familiares presos? Dispersión, aislamiento, agresiones, palizas, recorte de visitas y comunicaciones, cadena perpetua, impedimento de realizar talleres, estudios, presos gravemente enfermos, desasistencia sanitariaŠ; sistemáticas conculcaciones de derechos que llevan hasta la muerte, y a pesar de todo muchos y muchas siguen haciendo la vista gorda y miran hacia otro lado.
Es cierto que la iniciativa Batera atrajo a un importante sector de la sociedad pero me pregunto si sólo en caso de tregua hay que defender esos derechos, ¿no les asisten como personas que son haya o no tregua? ¿No habría que defenderlos y pedir que sean respetados siempre?
En mi modesta opinión la solución a estas conculcaciones de derechos vendrá de la mano de la asunción por parte de la sociedad vasca y de los estados español y francés del estatus político de los presos. Pero estar de acuerdo con el carácter de preso político no es estar de acuerdo con lo que piense el preso políticamente como desde algunos sectores se nos quiere hacer ver, sino admitir que conforman un colectivo, que les asisten una serie de derechos, que al igual que otras asociaciones pueda mantener relaciones con otros agentes y que puedan participar en los ámbitos de debate y decisión de que se dote la sociedad vasca. Los gobiernos llevan años, a pesar de no reconocerlo, tratándoles como tal; si no, cómo entender las sistemáticas conculcaciones de derechos que sufren nuestros allegados.
Por último, una buena forma de llenar todas esas plazas de nuestros pueblos reclamando que sean respetados los derechos, tanto humanos como políticos, de los presos y presas vascas sería haciendo nuestro y dando a conocer el manifiesto acordado el pasado 29 de noviembre en Ibaeta por numerosos agentes sociales vascos y, por supuesto, acudiendo a todas las concentraciones que se realizan en nuestros barrios y pueblos.