El colectivo de refugiados reitera su apuesta por Anoeta pese a la ofensiva de París.
Al día siguiente de ser puesto en libertad, y arropado por una docena de compañeros del colectivo de refugiados y por una representación de Askatasuna, Xabier Pérez Susperregi compareció ayer en Baiona para afirmar ante los medios de comunicación que su detención fue «un operativo de las autoridades francesas en contra de los refugiados vascos». Además de reclamar el derecho de los vascos y las vascas a «vivir libres en Euskal Herria», durante la rueda de prensa Pérez Susperregi reiteró que, pese a la represión, el colectivo de refugiados mantiene su apuesta por «la resolución del conflicto» en los términos expresados, hace más de un año, en Anoeta.

Para la detención del jueves de Xabier Pérez Susperregi, refugiado vasco residente en Baiona, las autoridades francesas echaron mano de una solicitud de detención internacional realizada por el Estado español en 1992, con motivo de un sumario abierto dos años antes.
Según explicó el propio Susperregi en la rueda de prensa realizada ayer en Baiona, en aquel entonces él se encontraba en La Santé, donde estuvo preso unos meses, y pese a ello el procedimiento de extradición no se llegó a activar. Anteayer, más de catorce años después de la solicitud, la Policía Judicial procedió a su detención, en aplicación del nuevo procedimiento del convenio europeo para la ejecución de las ordenes internacionales de detención y extradición. La gran paradoja se produjo cuando las autoridades españolas remitieron el mismo jueves por la tarde Susperregi estaba ya en la prisión de Pau una comunicación para precisar que las acusaciones en su contra habían ya prescrito, por lo que tuvieron que dejarlo en libertad.
Este hecho, resaltó el propio afectado, deja en evidencia que la decisión partió de París. No dudó en afirmar que su objetivo era el de acosar al colectivo de refugiados, y que el arresto ha supuesto un ataque directo «al derecho de vivir libres en Euskal Herria».
El nuevo modelo de extradición.
La aplicación del nuevo procedimiento de extradición, en vigor desde 2005 y que complementaría a la euroorden esta última sólo puede ser aplicada para hechos posteriores a 1993, cuenta con importantes novedades. Tal y como explicó Susperregi, los plazos son mucho más cortos, hasta el punto de que la materialización de la extradición puede producirse en una semana. Eso fue precisamente lo que le dijo el procurador de la República tras su detención: «En siete días estás en España».
En el nuevo procedimiento se produce además el significativo cambio de que los criterios que imperan respecto a la prescripción del delito vienen determinados por el estado de Europa y de fuera de Europa que solicita la demanda, aunque sean injustificables dentro del ordenamiento legal francés.
Susperregi comentó las circunstancias específicas de la detención, que se produjo justo frente a la ikastola donde había dejado a su hijo. Pese a que no fue violenta, remarcó el hecho de que se produjo ante los niños que acudían al centro escolar. Denunció, además, que con este tipo de actuaciones policiales se pretende demonizar a los vascos y al mundo del euskara, en este caso, a las ikastolas. A este respecto, Lorea Zeziaga, también miembro del colectivo de refugiados, recordó los titulares lanzados por los medios de comunicación españoles: «Etarra detenido cuando llevaba a su hijo a la ikastola».
Zeziaga llamó la atención sobre el hecho de que Susperregi haya actuado como portavoz del colectivo. Un colectivo, agregó, «que ha dado pasos para participar en el proceso político y que, pese a todo, lo seguirá haciendo». Denunció la detención como «un acto de intimidación» y reiteró que seguirán luchando por sus derechos. Por derechos básicos como el del trabajo o el de la Seguridad Social; en definitiva, por vivir en Euskal Herria. Y por derechos políticos, «como el de participar en el proceso».
Askatasuna: «La solidaridad seguirá pese a la represión».
En nombre de Askatasuna, Oskar Bizkai se preguntó, no sin cierta ironía, cómo hay que interpretar esta intervención de París a comienzos de «este año que dicen que debe ser el de la resolución». Bizkai recordó la aplicación de la euroorden a otros dos refugiados Jon Garmendia e Ekain Rodríguez, así como los ataques contra el movimiento pro amnistía. Frente a ello, reiteró el compromiso de su organismo de seguir practicando la solidaridad con los perseguidos por motivos políticos.
Mostró el apoyo a Anoeta y ahora reitera su posición.
Pocas semanas después de presentarse, en noviembre de 2004, la propuesta «Orain herria, orain bakea», Xabier Pérez Susperregi fue el encargado de lanzar el mensaje del colectivo de refugiados políticos vascos en el Elkartasuna Eguna de Makea, ante el millar largo de personas que acudieron a esa edición del ya tradicional acto de solidaridad con los represaliados. Sus palabras fueron de total adhesión a la formulación realizada en Anoeta para la superación del conflicto. En la rueda de prensa de ayer se le preguntó cuál es su opinión actual, tras haber pasado más de año desde entonces y después de haber sufrido una agresión directa. «Por encima de todos los obstáculos, hay que reafirmarse en la apuesta por la resolución del conflicto; nosotros estamos dispuestos», señaló el refugiado, quien situó la clave en la capacidad de los vascos a decidir su futuro y en el reconocimiento de derechos. Para Susperregi, no hay ni rastro de duda de que «los mayores obstáculos vienen de la mano de los estados».