Convertir la realidad carcelaria en esperanza. Estanis Etxaburu - Miembro de Etxerat.
Son fechas para hacer balance, y los familiares y allegados de los represaliados políticos vascos podemos decir que este 2005 que termina ha sido un año duro y, a su vez, cargado de esperanza. Con toda la carga de la impotencia, hemos llorado cuando nos han matado a Kotto; cuando casi cada semana padecemos un accidente; haciendo frente a una extorsión económica, un constante mal vivir... que nos ocasionan los estados. A medida que transcurre el tiempo, nuestros familiares presos padecen unas condiciones de vida cada vez más duras, a mayor distancia, bajo la imposición de la aplicación de la privación de libertad de por vida y un sin fin de vulneraciones permitidas por la «legalidad vigente». Al verles firmes y haciendo frente a todo ese infierno, nuestro lloro derramado por el dolor se convierte en cálidas y orgullosas lágrimas de una lucha- dora, solidaria y esperanzadora sonrisa. Ese es el valor real de un caudal afectivo y familiar que jamás romperá amarras con el alejado, con la aislada, con nuestros seres queridos una y mil veces golpeados. ¡Jamás!.

Bajo una imposición brutal y eternas veinticuatro horas, incluso sabedores de que serán más castigados aún, en los primeros días de este año dieron comienzo a algo que nunca ha cesado: una lucha en contra de su aislamiento y en defensa de su status político. Tal empeño de firme voluntad intramuros ha tenido su efecto en el exterior. Es así que a día de hoy más de treinta agentes sociales, juveniles y sindicales hemos conseguido acumular fuerzas para definir y defender los derechos que los estados han de garantizar al Colectivo de nuestros seres queridos, impulsando a su vez con ello la solución a este conflicto que padece Euskal Herria. Un momento en que la defensa de los derechos de las presas y presos políticos vascos no permite ambigüedades, ni aceptar, de ninguna de las maneras, una posible y temible nueva fase de dispersión que nos hable de «acercamiento» o de falsas solu- ciones. Y sí respeto y garantía de derechos que conlleve un reagrupamiento en Euskal Herria.
Todavía falta mucho para terminar con los deberes, pero también es cierto que tener claro el camino facilita mucho la tarea, a la vez que enciende una necesaria y realista ilusión. Ejemplo de ello, la manifestación nacional del próximo día 7 de enero: la ola creada bajo barrotes y cemento se convertirá en una gran marea humana que transitará por las calles de Bilbo.
También hoy tenemos una cita importante, esas concentraciones que llevaremos a cabo pueblo a pueblo. Es Azken Ostirala, el último viernes de mes, el sagrado día mensual en que familiares y allegados mostramos a toda una sociedad esa llama encendida que llevamos en el corazón: para compartirla y en busca del cariño, de la comprensión, de la solidaridad y, sobre todo, en busca del compromiso.
La manifestación del próximo día 7 y las concentraciones de Azken Ostirala se sitúan mucho más allá de siglas e ideologías: es la humildad y el orgullo; es el cariño y la solidaridad; son movimientos y sentimientos inquietos mezclados de dolor y esperanza. Son espacios en los que se enfrentan la cruda realidad que padecemos los represaliados políticos vascos y sus familiares y allegados con el firme deseo de ofrecerle a este pueblo un futuro muy distinto a lo que es hoy.
La realidad.
Es la lejanía, el aislamiento, la soledad que la única imagen del ser viviente que te ofrece esa fría e inhumana celda es la que se te presenta en el espejo. Es la prohibición a la comunicación humana; es el monólogo im- puesto, preguntas y respuestas que se hacen y se escuchan, y con probabilidades de que el transcurrir de ese eterno, macabro y calculado tiempo termine en locura o algo peor. Lo que sufren ellas y ellos y lo que padecemos nosotras y nosotros. De todo ello surge el quinqué, la llama, nuestra mano constantemente tendida, firme...
La esperanza.
Es dar la palabra, es comunicarse. Que nuestros seres queridos sean agrupados aquí, en Euskal Herria; que se dejen de lado los intereses propios y se mire conjuntamente al futuro de este país; con la posibilidad de poder construir un mañana que respete los derechos de todos los ciudadanos; impulsar el salto desde el conflicto al respeto de todas las opciones y opiniones.
Será el compromiso de toda esa gente lo que nos llevará a dar el salto desde esta realidad que padecemos a ese futuro de raíz resolutiva. Pero por desgracia, aún existe un hoy cruel que se pretende esconder; agentes, instituciones y partidos políticos que se miran constantemente al ombligo. Aun y todo, estas líneas no tienen como objetivo la denuncia pública de tales actitudes. No. Bastará con ver quiénes son los convocantes, los que se adhieren y los que realicen llamamientos para ver los que faltan. A todas y a todos nos vendría bien analizar cómo podríamos actuar para que todos los agentes de este país se comprometan con el futuro. Así lo haremos los familiares y allegados de los represaliados políticos vascos, en defensa de sus derechos y tomando parte en esa mo- vilización de enero bajo el lema “Euskal presoak Euskal Herrira, dagozkien eskubideen alde”, a la espera de que ayude conseguir ese salto desde esta situación de conflicto y sufrimiento a una solución política y democrática que traiga definitivamente a casa a todos nuestros seres queridos. Nos va la vida en ello y no cesaremos en el empeño.
De hecho, últimamente se habla mucho sobre la mesa de los partidos. Pero la experiencia nos demuestra que las ciudadanas y ciudadanos de este pueblo deberán ejercer la suficiente presión para que los partidos políticos encaucen sus proyectos y den los pasos prácticos necesarios. No nos cansaremos en repetir una y mil veces este llamamiento de hoy: tomar parte en las concentraciones de los últimos viernes en los pueblos y ciudades y en la manifestación de Bilbo, entendiendo que entre todas y todos conseguiremos traer a nuestros familiares y allegados a Euskal Herria y junto con todos los represaliados políticos vascos situar este presente de tanto dolor y sufrimiento de cariz histórico y político en vías de una definitiva solución política y democrática
Quisiéramos darle la bienvenida a este nuevo año 2006 manteniendo abierta la puerta a la esperanza.
También son fechas para dirigirnos especial y directamente a vosotras y vosotros, hijos e hijas, padres y madres, abuelos y abuelas de esta tierra que tenéis malditamente impedido sentaros en la cocina de vuestro hogar, junto a los seres queridos, junto a nosotras y nosotros que tanto os necesitamos. Sois gente que lo da todo, y uno no sabe cómo llenar ese espacio de reciprocidad, pues es tal el desequilibrio en lo que hace al firme compromiso... Pero desde todas estas casas de sillas vacías, desde todos estos balcones decorados de banderolas y hasta el rincón más sombrío y solitario en que os encontréis, sí deciros que nuestro compromiso para con vosotras sigue vigente, nos mantenemos firmes ante la violencia de los gobiernos que padecemos conjuntamente. Este mensaje es el regalo de Olentzero que os queremos ofrecer, adornado con una sencilla sonrisa que abre las puertas a la esperanza, a la libertad, a la paz. Juntos lo conseguiremos. Muxu bat eta Urte berri on, maiteok.