A.P.C. y J.N.C. Dos guardias civiles españoles confiesan haber «raptado» a Olentzero.
La Delegación del Gobierno español en Nafarroa informó ayer de que dos guardias civiles españoles «han reconocido su participación en la sustracción del Olentzero» de Areso. Vicente Ripa, delegado del Gobierno, anunció que se abrirá un expediente a ambos y pidió disculpas al Ayuntamiento de Areso y a todo el vecindario.

A.P.C. y J.N.C. Estas son, según la Delegación del Gobierno español en Nafarroa, las iniciales de los dos agentes de la Guardia Civil española que «han reconocido su participación en la sustracción del Olentzero» de Areso. Los hechos se remontan a la pasada Nochebuena, cuando un grupo de vecinos de la localidad fue testigo del “secuestro” del muñeco, que fue introducido en un Patrol del instituto armado. Al parecer, los autores son un cabo y un número que prestan servicio en el cercano cuartel de Leitza.
Vicente Ripa, delegado del Gobierno en Iruñea, anunció el martes la puesta en marcha de una investigación y ayer, a través de una nota, la Delegación del Gobierno informó de que se va a abrir un expediente a estos dos guardias.
El instructor designado para este caso deberá calificar la falta disciplinaria como «grave» o «muy grave», en función de lo cual «los agentes se enfrentan a una sanción máxima de separación del servicio y a una mínima de veinte días de suspensión de empleo y sueldo».
En la nota, Vicente Ripa se esfuerza en trasladar a la ciudadanía la idea de que «no se puede confundir a una parte ínfima del colectivo de guardias civiles con el todo», aunque éste ha sido el tercer año en que sucede lo mismo y se trata sólo de una de las incontables denuncias ciudadanas acerca de la actuación de la Guardia Civil española en Euskal Herria.
«Servicio y abnegación».
Ripa expresa sus disculpas al Ayuntamiento de Areso y a todos sus vecinos por una conducta que califica de «impropia del espíritu de servicio, abnegación e historia del Benemérito Instituto», y considera que los hechos son de «una grave irresponsabilidad, puesto que supone un perjuicio para la imagen de la Guardia Civil española, un menosprecio a la profesionalidad de sus compañeros y un agravio para los habitantes de Areso y su Consistorio».
Desde Batasuna, Ainara Armendariz señaló que este incidente no es «un hecho aislado» ni «una imbecilidad», tal y como lo calificó Vicente Ripa el martes. «Lo que ha sucedido con el Olentzero de Areso es indignante e insultante, pero no es lo más grave que sucede» en Euskal Herria.
La mahaikide recordó que «los controles indiscriminados, las dinámicas de acoso y persecución injustificadas, las detenciones, las torturas, la vulneración del derecho de reunión y manifestación, son cuestiones que suceden a diario porque ese es el papel que Ripa y los suyos quieren que desempeñe la Guardia Civil española y el resto de fuerzas de ocupación».
Por su parte, Askatasuna denunció «los ataques a la cultura vasca y al movimiento popular que en los últimos días se están produciendo desde diferentes instituciones públicas y cuerpos policiales», en referencia a lo acontecido en Iruñea con prohibiciones municipales encaminadas a impedir varios desfiles de Olentzero y Areso.
«Satisfecho y extrañado».
Mikel Baraibar, alcalde de Areso, manifestó ayer a GARA hallarse «satisfecho» y al mismo tiempo «extrañado» ante la actitud que en este caso concreto está adoptando la Delegación del Gobierno español en Nafarroa, y subrayó que se ha corroborado la versión de los vecinos que presenciaron el “rapto” de Olentzero. Baraibar reveló que, en las reuniones mantenidas el martes con Vicente Ripa y con el teniente de la Guardia Civil española que está investigando el caso, expuso el temor de los vecinos de Areso ante posibles «represalias» por parte de los agentes acantonados en Leitza. «Ambos me aseguraron que no pasará nada más», comentó.