La Guardia Civil española roba el Olentzero en Areso (Nafarroa).
La Guardia Civil española sigue actuando con total impunidad por las calles de Euskal Herria.

En el pueblo navarro de Areso, a las 2:30 de la pasada madrugada una patrulla de la Guardia Civil accedió a la plaza del pueblo y tras retirar las vallas metalicas que lo rodeaban, procedieron a robar, con nocturnidad y alevosia, el olentzero que el pueblo habia colocado en la misma plaza.
Una vez más vemos de que son capaces las fuerzas de ocupación españolas, que tampoco son capaces de respetar las ilusiones de niños y mayores, y siguen intentando pisotear nuestra cultura.
El Olentzero no ha aparecido y el ayuntamiento ya a colocado uno nuevo en la plaza. No sabemos si tendran cojones de robarlo de dia y con la gente del pueblo delante.
DEMUESTRALES TU DESPRECIO !
PIKOLOS FUERA DE EUSKAL HERRIA !
ALDE HEMENDIK ! UTZI BAKEAN !
Olentzero, en manos de la guardia civil española.
El alcalde de Areso interpondrá hoy una denuncia contra la Guardia Civil por el «secuestro» del Olentzero de esta localidad navarra. El sábado, unos vecinos pillaron «in fraganti» a una patrulla en la plaza del pueblo. La realidad de Euskal Herria reflejada en el absurdo.
Nochebuena. 2.30 de la madrugada. Las calles de la localidad navarra de Areso, como las de la mayoría de pueblos y ciudades de Euskal Herria, aparecen prácticamente desiertas. La familia, la digestión y el frío invitan a ello. Sólo algunos irreductibles quedan después de la cena para tomar un café y un par de copas con los amigos. Cuatro vecinos de Areso salen del txoko de una asociación local de regreso a casa. En el silencio que les rodea escuchan con total nitidez el ruido de un motor. Siguiendo el sonido, desvían la mirada hacia la plaza del pueblo a tiempo para ver cómo varios guardias civiles bajan de un Patrol.
En la plaza tan sólo está Olentzero, que espera paciente a que todos se duerman para llevar los regalos a los más pequeños. Entonces, sin previo aviso, los vecinos observan, atónitos, cómo la patrulla de la Guardia Civil mete al viejo carbonero en el vehículo y se marcha del pueblo. Más tarde recordarán que el vehículo llevaba las luces apagadas.
La realidad supera a la ficción. Porque los hechos relatados han sucedido de verdad. De hecho, no es la primera vez en que Olentzero desaparece por la noche. El alcalde de Areso, Mikel Baraibar, no encontraba ayer palabras con que describir lo sucedido. «Por un lado te entra la risa, pero también una rabia terrible. Esto no tiene nombre», explicó a GARA.
Pedirá reunión al delegado del Gobierno español en Nafarroa, Vicente Ripa.
Los vecinos de esta localidad, tras la kalejira de Nochebuena, tienen por costumbre dejar a Olentzero en la plaza del pueblo, donde permanece hasta que acaban las Navidades. Los últimos dos años, sin embargo, la figura de este personaje tan querido en Euskal Herria «desaparecía» sin dejar rastro. Baraibar recuerda que, en la primera ocasión, el personaje reapareció varios días después, a unos dos kilómetros del pueblo, en la carretera hacia Leitza. «Estaba a la vista, apoyado en una señal de tráfico», apunta.
Lo que al principio podía pasar por una broma algo pesada cobró tintes más oscuros cuando, el año pasado, el viejo carbonero apareció destrozado a las afueras de Areso. «Los signos de violencia eran evidentes y fue entonces cuando en el pueblo comenzamos a sospechar, pero no había nada claro», reconoce el primer edil.
El pasado sábado se esclareció el misterio. Baraibar confirma que «sobre las 2.30, unos vecinos vieron una patrulla de la Guardia Civil que apareció rápidamente, metió a Olentzero en el vehículo y se marchó». Premeditación y alevosía. Y algo más que una broma de mal gusto. Algunos vecinos lo califican de acción «amenazante». Y ayer lo denunciaron con una concentración tras la que colocaron de nuevo a un nuevo Olentzero en su sitio, la plaza del pueblo.
El alcalde acudirá hoy a primera hora a los juzgados para presentar una denuncia de lo sucedido y, según informó a este diario, ha solicitado una reunión con el delegado del Gobierno español en Nafarroa, Vicente Ripa. «Vamos a denunciar lo sucedido y a exigirle que tome las medidas necesarias para que esto no vuelva a ocurrir», explicó Baraibar.
El porqué del «secuestro» de Olentzero lo tiene claro. «No pueden soportar nada que tenga el más leve aire euskaldun. No lo aguantan. No existe una razón lógica para ello, pero así es», asegura.