Los dos detenidos en Iruñea tienen moratones y diez puntos en la frente.
Inaxio Olabezela e Imanol Uria aún no se pueden creer todo lo que les sucedió el pasado fin de semana. Tras cenar en casa de unos amigos en Iruñea después de la manifestación prohibida, se toparon con una carga policial y terminaron detenidos. Tras pasar dos noches en comisaría, ambos salieron de allí con moratones, y en el caso de Uria, con una herida en la frente que precisó diez puntos. Este, además, había sido detenido en las dependencias policiales.

Inaxio Olabezela e Imanol Uria acudieron el sábado a Iruñea para participar en la manifestación convocada por organismos sociales y varios sindicatos en favor de los derechos civiles y políticos. La movilización con el lema «Orain konponbide democratikoa» ni siquiera llegó a iniciarse. La Delegación del Gobierno la había prohibido.
El asunto se quedó ahí y ambos jóvenes fueron a cenar a casa de unos amigos. Da la casualidad de que ese mismo sábado cerraron el gaztetxe de Errotxapea y, por la noche, se realizó una manifestación de protesta en Alde Zaharra de Iruñea. Mientras ellos cenaban escucharon una carga policial.
Al salir de casa, Olabezela se topó con dos agentes de la Policía española apostados enfrente del portal. «Vete para allí», le dijeron, y explica que así lo hizo. «Me metí en un bar y, luego, entraron varios policías. Estaba cerca de la puerta. Me comenzaron a dar golpes, me agarraron del pelo y me llevaron hacia el fondo a patadas. Me co- locaronlas esposas. Ya en el furgón, me obligaron a ponerme de rodillas en una esquina. Recibí golpes e insultos como ‘hijo de puta, etarra’», relató ayer a GARA Olabezela.
Una vez en comisaría, narró que tuvo que estar durante dos horas mirando a la pared con las esposas puestas. «Me dijeron que no volviera la cabeza, y cada vez que desviaba la mirada me daban golpes en la cabeza, espalda, cuello», denunció al tiempo que mostró los moratones aún visibles en los muslos.
«Uno de los policías me dijo literalmente ‘te vamos a torturar porque aquí se tortura’», subrayó el joven zarauztarra. Aunque le preguntaron si tenía abogado de confianza y contestó que sí, le nombraron uno de oficio. También le dijeron si quería ir al hospital y pese a que la respuesta fue afirmativa «no me hicieron ni caso».
El arresto de Uria se produjo cuando fue a comisaría a interesarse por su amigo al que vio como detenían. Subraya que entró sin un rasguño y salió con diez puntos en la frente. «Me pidieron el DNI, se lo enseñé y me comunicaron que estaba detenido sin saber por qué. No querían que les viera la cara. Me dieron golpes por todos los lados. Estando encogido, me dieron un fuerte golpe que me estanpó contra la pared. Empecé a sangrar bastante. A pesar de mi estado, en el furgón no dejaron de darme patadas e insultarme. ‘Tú te mereces dos tiros en la nuca, como hacéis vosotros’, me decían», relató Uria a este diario.
Ya en el hospital, la enfermera quiso saber cómo se había hecho semejante herida, y al explicárselo uno de los agentes «le dijo que no me hicieran caso porque ‘es un terrorista’». En el centro sanitario se enteró de algunos de los cargos que le imputan, entre ellos, «desacato», «agresiones» e «insultos».
Ambos quedaron en libertad el lunes pero con «graves acusaciones» a sus espaldas y un proceso judicial a la espera. Olabezela y Uria, por su parte, interpusieron una denuncia por malos tratos. «Aún estamos flipados. Sentimos una gran rabia», subrayaron y criticaron la actitud del Ayuntamiento que «ha mirado a otro lado». La Delegación del Gobierno en Nafarroa tampoco ha dicho nada.
Ayer sí recibieron el apoyo de sus vecinos de Zarautz que realizaron una manifestación bajo el lema «Muntai polizialik ez». «Errepresioa ez da bidea», «Hemen torturatzen da» o «Alde hemendik» fueron algunos de los gritos coreados. Al término de la movilización, remarcaron que hechos como éste «son un obstáculo para la paz».