Batasuna insiste en que la muerte de Santi Brouard fue “un asesinato de Estado”.
Para Batasuna, demuestra que el título VIII de la Constitución «es una amenaza real».

Joseba Permach compareció ayer ante los medios para hacer pública la lectura de Batasuna en torno a las confesiones de Rafael López Ocaña.
Para el portavoz independentista, las palabras del mercenario no hacen sino confirmar «las tesis que históricamente ha mantenido la izquierda abertzale. Los aparatos del Estado tuvieron responsabilidad directa en el atentado».
Joseba Permach subrayó que veintiún años después de la muerte de Brouard «queda en evidencia que detrás de los GAL y detrás de los asesinatos de de tantos y tantos militantes la izquierda abertzale se encuentra una estrategia de asesinatos de Estado».
El representante independentista aprovechó la coincidencia con el denominado Día de la Constitución para recordar que uno de sus títulos apela a las Fuerzas Armadas para salvaguardar la unidad del Estado español. «Ese artículo no es una amenaza retórica, es una amenaza real que se ha utilizado y se ha puesto en marcha contra militantes y ciudadanos vascos», recalcó. Asimismo, recordó al actual presidente español las actuaciones de sus predecesores, incluido Franco, contra la izquierda abertzale. «Tiene una oportunidad de oro para desactivar las estrategias de guerra y represión, y apostar por el reconocimiento de la palabra y la decisión de Euskal Herria», apuntó.
Permach resaltó en una rueda de prensa en San Sebastián que López Ocaña ha implicado directamente en el atentado a Julián Sancristóbal, entonces director de la Seguridad del Estado, lo que a su juicio demuestra que las tesis mantenidas por la izquierda abertzale "durante 20 años" eran ciertas y que "detrás de los GAL y de los asesinatos de Santi Brouard y Josu Muguruza había una estrategia de asesinatos de Estado".
El dirigente abertzale agregó, aludiendo al aniversario de la Constitución, que el título octavo de la Carta Magna, que apela al Ejército como garante de la unidad de España "no es una amenaza retórica", sino que ya se ha aplicado contra "militantes vascos", como en su opinión prueban las declaraciones de López Ocaña.
Se dirigió al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para recordarle que durante el mandato de UCD existieron el Batallón Vasco Español y la Triple A, posteriormente, con el ejecutivo de Felipe González actuaron los GAL y después, con el PP en el Gobierno, se activó la estrategia de la ilegalización de Batasuna, pese a lo que "no han conseguido acabar ni con Batasuna ni con las ansias de libertad del pueblo vasco".
Por este motivo, consideró que Zapatero tiene "una oportunidad de oro" para "aparcar y desactivar las estrategias de guerra y represión" y apostar por "el reconocimiento de la palabra y la decisión de Euskal Herria".
La conexión de Rafael López Ocaña con los GAL.
El primer contacto de López Ocaña con los GAL se produce en verano de 1984. Su hermano y su cuñado -ambos fallecidos- supuestamente habían sido reclutados por Luis Morcillo. Poco tiempo después, López Ocaña acepta participar en el asesinato de Santi Brouard. Asegura que se lo propone Luis Morcillo y quien supuestamente da la orden es otro hombre, el entonces comandante de la Guardia Civil, Rafael Masa.
Aprobado el atentado, el GAL fracasa en sus dos primeros intentos. En el primero, los pistoleros no lo ven claro y regresan a Madrid. En el segundo, un pájaro se estrella contra el cristal del coche que conducían. Santi Brouard fue asesinado en el tercer intento, el 20 de noviembre de 1984.
Por otro lado, el portavoz de la Presidencia de EB, Mikel Arana, manifestó que «cualquier esclarecimiento de los hechos y cualquier esclarecimiento de responsabilidades» en este caso «puede ser positivo para la consolidación del proceso de la Transición española» y para «la memoria histórica colectiva».