El fiscal dice que Pilar Rubio no decidió matar a Angel Berrueta y pide su absolución.
En la vista del recurso de apelación presentado por la Fiscalía y la defensa del policía Valeriano de la Peña, Pilar Rubio y el hijo de ambos Miguel José, condenados por la muerte de Angel Berrueta, el fiscal Javier Muñoz pidió la absolución de Rubio, condenada por el delito de «proposición», porque, según dijo, «no había decidido previamente matarlo» y «alentar no es nada jurídicamente». El fallo dio por probado que dijo: «Vamos a matar a ese hijo de puta».

En julio, la Audiencia Provincial de Nafarroa condenó al policía Valeriano de la Peña a 20 años de prisión y a su hijo Miguel José a 15, al considerarles autores de un delito de «asesinato» con la agravante de actuar por «motivos ideológicos» contra Angel Berrueta. Pilar Rubio, esposa y madre de los anteriores, fue condenada a 10 años por un delito de «proposición». El tribunal consideró probado que Berrueta murió debido a las heridas causadas por De la Peña con su pistola reglamentaria y por su hijo que empleó un machete, después de que Rubio les instara a ello. Durante el juicio celebrado en junio, varios testigos afirmaron que oyeron decir a Rubio «voy a matar a ese hijo de puta».
La muerte de Berrueta se produjo dos días después de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, cuando se negó a colocar en su panadería el cartel con el lema «ETA no» que portaba Rubio, quien le gritó: «Tú eres un asesino, eres un etarra». Después, la mujer subió a su domicilio, y luego los tres bajaron al establecimiento.
En la vista de ayer por el recurso de apelación que interpusieron la Fiscalía y la defensa, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Nafarroa (TSJN), Javier Muñoz, volvió a solicitar la absolución de Pilar Rubio, contra la que ni siquiera formuló acusación en el juicio.
Su alegato en defensa de la mujer sobre quien dijo que «no había resuelto/decidido firmemente matarlo» y que, por tanto, no cabe el delito de «proposición», provocó la indignación de los familiares de Berrueta, así como de los allegados y amigos que acudieron a la vista. En los pasillos se pudieron escuchar críticas como «parece más el defensor que el fiscal».
Desde el primer momento, Muñoz presentó la muerte de Berrueta como «una riña de vecinos» y, tras la sentencia condenatoria, se opuso al ingreso en prisión provisional de Rubio.
Ayer insistió nuevamente en la tesis que ha mantenido a lo largo del proceso. Reiteró que no se le puede imputar un delito de «proposición» porque «mal se puede proponer algo que no se ha decidido ejecutar»
Aunque testigos oyeron cómo la mujer dijo que iban a matar a ese «hijo de puta», sostuvo que «alentar no es nada jurídicamente» y que «sólo creó una situación de excitación en los que, posteriormente, fueron los autores materiales del hecho». La defensa asumió las tesis de la Fiscalía para pedir la absolución de Rubio, la rebaja de la condena para el policía y su hijo, y la repetición del juicio.
Las acusaciones particular y popular (ejercida por Gurasoak, organismo al que pertenecía Berrueta) remarcaron que «los actos preparatorios son castigables y no se pueden remover los hechos ya probados». Frente a las críticas del fiscal y la defensa al juez Franciso Goyena, resaltaron el carácter «irreprochable» de la sentencia.
Ayer también se analizó la posible excarcelación de Pilar Rubio, como pide su abogado. Cuando las acusaciones exponían sus motivos para oponerse a esta petición gravedad de los hechos, riesgo de evasión y la alarma social que supondría que estuviera en la calle, Rubio se levantó y comenzó a gritar al abogado Jokin Elarre, por lo que tuvo que ser sacada de la sala.
En contra de lo que se esperaba, ayer el TSJN no adoptó ninguna decisión sobre Rubio. En los próximos días se sabrá si admite o no el recurso y si mantiene la prisión para ella.