«En el camino de la solución tendremos presente a Mikel Zabaltza».
Bajo una intensa nevada, una veintena de personas recordaron en Orbaitzeta la detención, desaparición y muerte de Mikel Zabaltza. «Si algo tuvimos a nuestro favor, es que nadie creyó la versión oficial. Nuestro hermano murió torturado y, 20 años después, se sigue torturando», denunció la familia.

El 25 de noviembre de 1985, Mikel Zabaltza fue visto con vida por última vez. Ese día fue detenido por la Guardia Civil y conducido al cuartel de Intxaurrondo. En la misma operación fue arrestada su novia y otros familiares y amigos. Tres semanas después, el 15 de diciembre, su cuerpo apareció en las aguas del Bidasoa. La versión oficial dijo que había logrado huir mientras la Guardia Civil lo llevaba para que les mostrara un «zulo» a la altura de Endarlatsa.
Ayer, como cada año, una veintena de personas denunciaron, bajo una intensa nevada, la detención, desaparición y muerte de Zabaltza. El acto, que tuvo que ser abreviado debido a la adversa climatología, se celebró en su localidad natal, en Orbaitzetako Ola. En este lugar, junto a la residencia familiar, un monolito recuerda al joven navarro.
En la entrevista mantenida con GARA minutos antes de que comenzara el homenaje, dos de sus hermanas, Idoia y Lurdes, manifestaron que «aunque han pasado veinte años desde la muerte de nuestro hermano, seguimos igual».
En diciembre del año pasado apareció la grabación de una conversación entre el coronel del Cesid Juan Alberto Perote y Pedro Gómez Nieto, agente del espionaje en Intxaurrondo. En ella Gómez Nieto afirma que «se les ha ido de la mano, se ha quedado en el interrogatorio». Este material, parte de un reportaje elaborado para Antena-3 que hasta el momento no ha sido emitido, da cierta «esperanza, entre comillas» a la familia Zabaltza. «Todo eso está en manos del Juzgado; no sabemos qué consecuencias traerá consigo», señalaron.
No obstante, «no creemos que llegue el día en que se castigue a los culpables. Es muy difícil que eso ocurra». «Más importante que castigar a los autores es que se sepa que la Guardia Civil lo mató en un cuartel. Para la familia los culpables no son unas personas en concreto, sino una mala actuación del Estado», subrayaron.
La solidaridad y el apoyo recibido a lo largo de estos años les ha ayudado a sobrellevar «la impotencia y rabia» y a hacer frente a la «mentira que se inventaron, y de la que todavía no han salido».
«Nuestro hermano murió a consecuencia de la tortura y, veinte años después, todavía se sigue torturando», denunciaron Idoia y Lurdes, quienes incidieron en que se debe poner fin de una vez y por todas a esta práctica. Con la mirada puesta en 1985, destacaron que «si algo tuvimos a nuestro favor, es que nadie creyó la versión oficial y eso se reflejó en la respuesta de aquellos días».
«No perdemos la esperanza de que alguna vez se haga el juicio pero, como ya hemos dicho, lo vemos muy difícil. Queremos saber por qué se lo llevaron y qué hicieron con él. Otra cosa ya no podemos hacer», remarcaron. A escasos metros de ellas y del escenario donde se celebró el homenaje había un patrol de la Guardia Civil.
En nombre del movimiento pro amnistía, Julen Larrinaga remarcó que desde la muerte de Zabaltza «ha habido 3.500 denuncias por tortura». «Durante estos años se han hecho cientos de iniciativas y propuestas para acabar con esta práctica, pero, hoy por hoy, persiste y la han perfeccionado».
Comparativa entre 1985 y 2005.
Recordó las muertes de Esteban Muruetagoiena, que, tras permanecer diez días, detenido e incomunicado falleció en su domicilio en marzo de 1982. Un año antes, en 1981, lo había hecho Joxe Arregi en la cárcel de Carabanchel, y en setiembre de 1993 se produjeron las de Gurutze Iantzi y Xabier Kalparsoro. «Y, sin ser asesinados, ahí están las denuncias de Unai Romano, Amaia Urizar, Iratxe Sorzabal, Martxelo Otamendi y otros muchos», añadió.
«La tortura tiene nombre y apellidos: el de la Guardia Civil, el de los fiscales y jueces de la Audiencia Nacional, que cuentan con el amparo de los forenses y el silencio de los políticos profesionales. Todos son torturadores y parte de la estrategia de guerra que man- tiene el Estado». «Para que Euskal Herria viva en un escenario de democracia, los torturadores tienen que irse de esta tierra», incidió.
Larrinaga realizó una comparativa entre 1985 y 2005. «Además de la detención, secuestro y muerte de Zabaltza, el preso vasco José Ramón Goikoetxea apareció ahorcado en la cárcel de Alcalá Meco, y ese mismo año, condenaron al entonces parlamentario de HB Jon Idigoras por injurias al Rey. Recientemente, otro preso se ha ahorcado en alusión a José Angel Altzuguren y han condenado a Arnaldo Otegi por el mismo motivo que a Idigoras», manifestó.
Reiteró que, mientras ambos estados persistan en su «estrategia de guerra y en su deseo de impedir que seamos una nación libre, no habrá sitio para el debate». Por ello, el movimiento pro amnistía les emplazó a «acabar con la represión». Y en el camino hacia la resolución del conflicto «tendremos muy presente a Mikel».
La hermana de Mikel Zabalza pide que se aclaren las circunstancias de su muerte.
Itziar Zabalza, hermana de Mikel Zabalza, que en 1985 apareció muerto en el río Bidasoa veinte días después de ser detenido por la Guardia Civil por presunta colaboración con ETA, pidió ayer que se esclarezcan las circunstancias de su muerte. Itziar Zabalza, en una entrevista a Radio Euskadi, recordó que ayer se cumplían veinte años del arresto en el barrio donostiarra de Altza del joven navarro, que hoy por la mañana será homenajeado en su localidad natal de Orbaizeta.
Según la versión que ofreció la Guardia Civil en su día, Zabalza se arrojó al agua cuando trataba de huir de los agentes que le trasladaban esposado por la zona de Endarlaza, en el límite entre Navarra y Gipuzkoa, para buscar un supuesto zulo de ETA. Durante años, sus familiares han insistido en que Zabalza murió mientras era torturado en el cuartel de Intxaurrondo.
Itziar Zabalza aseguró que seguirán luchando para que se sepa «cómo y cuándo» murió su hermano. El juzgado de instrucción número 1 de San Sebastián decidió en abril pasado abrir nuevas diligencias por la incorporación al sumario de una grabación del Cesid (en la actualidad CNI), que presuntamente aludía a supuestas torturas.