Indignación y algunas dudas. Victoria Mendoza - Psicoterapeuta.
Me indigna también como madre de tres hijos, y como una persona que sabe muy de cerca lo que es la tortura o la cárcel para callar voces o gritos desesperados pidiendo justicia.

He tenido que elegir entre dos temas que en estos momentos me preocupan, me decido por el que más me indigna. El primer asunto es el tema de las revueltas en Francia. Sólo planteo dos preguntas, ¿qué podemos hacer para poder evitar estas revueltas en el País Vasco?, y la otra cuestión se refiere a si todo esto puede ser esperanzador en cuanto a que por fin haya algún tipo de reacción social por parte de colectivos de inmigrantes, por toda la serie de injusticias que se cometen día a día tanto con el saqueo y empobrecimiento de nuestros países, como con lo mal planteado y la forma incorrecta e injusta con que se maneja el fenómeno de la inmigración en Europa.
El segundo tema es la cuestión del sumario 18/98, macro juicio que intenta culpar a 56 personas por el solo hecho de tener y defender opiniones, ideas y convicciones. Este es el tema que elijo para hoy, puesto que es el que más me indigna, como mujer, como inmigrante residente en el País Vasco, como persona que siente un gran cariño y admiración por el País Vasco y hacia su lucha y su resistencia. Me indigna también como madre de tres hijos, y como una persona que sabe muy de cerca lo que es la tortura o la cárcel para callar voces o gritos desesperados pidiendo justicia.
No se acusa realmente por colaborar con, o pertenecer a ETA, se acusa por querer a su pueblo, por pretender ser vasco, por defender su idioma y su cultura, por intentar ser lo que sus madres y abuelos les han dicho que son: vascos o euskaldunes, herederos de la lengua más antigua de Europa, de una cultura milenaria con historia y poderío, pero sobre todo con sentimiento, con sensibilidad, con heridas y sueños, con fuerza y coraje.
No veo la diferencia entre la dictadura, demencia y subcultura de Hitler asesinando judíos y homosexuales; de Franco cuando encarcelaba o asesinaba a quienes se atrevían a hablar y sobre todo enseñar el euskara; de Aznar intentando asesinar un pueblo y una lengua; o de Bush asesinando árabes. Tampoco me entero que exista un sumario o un juicio contra los autores intelectuales, o para ser más exacto el término, los asesinos políticos, los responsables políticos de las miles de muertes, entre ellos miles de niños, mujeres y ancianos, que han asesinado estas mentes enfermas en todo el mundo.
Hablo solo mientras se me permita hablar, sé que hay muchas formas para obligarnos a callar, por eso aprovecho ahora mi indignación y sólo me queda preguntar: ¿Hasta cuándo debemos seguir resistiendo los pueblos, las personas y las madres que nos asesinen o encarcelen a nuestros hijos?