Condenan a 5 años de cárcel a Agustín Figal Arranz y Fernando Bert Arretxea.
El Tribunal Correccional de París condenó hoy a cinco años de cárcel a Antonio Agustín Figal Arranz, vecino de Santurtzi y Fernando Bert Arretxea.

Se trata de una sentencia acorde con la requisitoria de la Fiscalía, que había reclamado "entre cinco y seis años" de cárcel contra ambos, así como que se les castigase con la prohibición definitiva de residir en Francia, recogida por el tribunal.
Bert Arretxea, de 36 años, y Figal Arranz, de 32, que estuvieron presentes en la lectura de la sentencia, fueron detenidos el 5 de noviembre de 2002 a la salida de la estación ferroviaria de Agen (suroeste), en un control policial rutinario, cuando iban a tomar un autobús.
"Los dos pertenecían a una subestructura del aparato militar de ETA encargada de reclutar activistas. Se trata de una misión importante, pues permite la regeneración de la banda y la continuación de la lucha armada", dijo en la audiencia del pasado 5 de octubre la fiscal Delphine Thibierge, tras adjudicar un papel "un poco más importante" a Figal.
Recordó que Figal tiene pendiente otro juicio por complicidad en el intento de asesinato de un gendarme el 28 de noviembre de 2001 en Monein (afueras de Pau, suroeste).
La fiscal destacó la conexión de Figal con Ainhoa García Montero, en labores de recolección de información sobre posibles objetivos de ETA.
En cuando a Bert, que al igual que Figal pasó a la clandestinidad en el último trimestre de 2001, habría impartido cursos de formación de activistas en Francia, al margen de sus labores de reclutamiento.
Tras poner en duda "que esta organización tenga la voluntad de dejar la lucha armada" y de "dialogar", la fiscal subrayó la "sorprendente" capacidad de regeneración de ETA.
"Si el Estado francés y el Estado español quieren realmente solucionar el problema vasco deberían hablar con ETA y con los portavoces del colectivo de prisioneros y prisioneras vascas", replicó entonces Figal en su turno.
Figal insistió en que "todos los presos vascos tienen derecho a tomar parte" en "el proceso político abierto en el País Vasco".
El que fuera en su día uno de los portavoces de Gestoras por Amnistía reclamó además el acercamiento de los presos y dijo que sus derechos y los de Bert habían sido conculcados en este juicio, que calificó de "maquillaje para dar una impresión judicial a una condena política que estaba decidida de antemano".
Bert tomó la palabra para asegurar que el primer proceso de diálogo político abierto con ETA por las autoridades españolas en 1992 fracasó porque "el Gobierno español no cumplió su parte" y el segundo, en 1998, "por culpa del PNV".
Esas precisiones iban dirigidas a la fiscal, dijo Bert, para que "conozca la historia", a lo que el presidente del tribunal le espetó: "Sabe usted, la historia no es una ciencia exacta".
Además de por asociación de malhechores con fines terroristas, delito penado con un máximo de 10 años de cárcel, Figal y Bert estaban acusados de tenencia ilícita de armas y munición de primera categoría, tenencia y uso de documentos falsos, receptación de robo de vehículo y uso de placas de matriculas falsas.