El Ejército español cerró sus maniobras con saltos de paracaídas en Iruñea.
Los saltos de paracaidistas desde 1.200 metros de altura pusieron el cierre a las maniobras que el Ejército español ha llevado a cabo a lo largo de esta semana en una amplia zona de Nafarroa. Los efectivos que han participado en la «Operación Guión» pertenecen a la Brigada Paracaidista (Bripac), un cuerpo de elite del Ejército creado para luchar contra «rebeldes» en Ifni (Africa) y capaz de «infiltrarse en profunidad en la retaguardia del adversario».

Un ejercicio táctico en el que una docena de paracaidistas saltó sobre la Ciudadela de Iruñea desde 1.200 metros de altura puso el punto final a las maniobras que, bajo el nombre de «Operación Guión», el Ejército español ha llevado a cabo en varias comarcas de Nafarroa a lo largo de esta semana.
Según explicó a los medios el teniente coronel Ferradas, uno de los mandos al frente de estas maniobras, el objetivo de los saltos de ayer por la tarde en pleno centro de la capital navarra era«realizar un acto institucionalabierto al público y mostrar a los ciudadanos de Pamplona cómo es la Bripac».
La verdad es que no fueron muchos los ciudadanos que se acercaron hasta la Ciudadela para ver los saltos de los paracaidistas. La mayoría eran jubilados que acostumbran a pasear por allí. Otros acudieron con invitación, como el fiscal jefe del TSJN, Javier Muñoz.
Su primera misión, en Ifni.

Y es que la Bripac o Brigada Paracaidista es uno de los cuerpos de elite del Ejército español. El teniente coronel Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu, máximo responsable del operativo, explicó que esta brigada se creó en 1954 y que su primera misión tuvo lugar en Ifni, en el Sáhara Occidental, «donde la primera bandera y la segunda bandera realizaron lanzamientos para liberar posiciones españolas que estaban sitiadas por los rebeldes. Ese fue el empleo inicial de la Brigada Paracaidistaen el Ejército de Tierra español».
Estos son, precisamente, los efectivos que han participado en marchas y ejercicios en zonas tan diversas de Nafarroa como Baztan, Agoitz, Bortziriak, Malerreka, Sakana, Zaraitzu, Iruñerria o la Ribera Alta.
Sin embargo, el teniente coronel destacó que actualmente las misiones de la Bripac son de las llamadas «de paz», en lugares como Kosovo o Bosnia.
En cualquier caso, Gutiérrez Díaz de Otazu dejó claro que las unidades ligeras de la Bripac tienen como misión, en tiempos de guerra, «realizar penetraciones por vía aérea para infiltrarse en profundidad en la zona de retaguardia de potenciales adversarios o colocar unidades militares allá donde no se pueda llegar por vía terrestre. Estamos hablando de la penetración en vía aérea en profundidad».
Los efectivos de la Brigada Paracaidista, con base en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, tienen la capacidad operativa de planear hasta un total de cuarenta kilómetros a gran altura haciendo uso de oxígeno para alcanzar su objetivo y conseguir penetrar profundamente «en las líneas del adversario».
Ayer en la Ciudadela de Iruñea no se pudieron ver estos alardes de alta tecnología militar, ya que los paracaidistas saltaron desde helicópteros que volaban a una altura de 1.200 metros con paracaídas de apertura manual.
Tras hacer 300 metros en caída libre, abrieron sus paracaídas, que eran de dos tipos. Los primeros eran los denominados tácticos, que se caracterizan por que la tela es del mismo color del cielo en el que planean. Estos artilugios son de los que se emplean para planear largas distancias. Pero en la capital navarra también pudieron verse los paracaidas llamados deportivos, «más pequeños y rápidos y que sólo sirven para divertirse», según explicó a los periodistas el capitán Pérez.
En realidad, estos artilugios valen para algo más que para pasar el rato, ya que son los que se emplean para el adiestramiento de los soldados, que, en una segunda fase, pasan a utilizar los paracaídas de uso específicamente militar. El proceso de adiestramiento se prolonga durante más de dos años.
Los paracaidistas de la Bripac realizaron dos saltos en los que participaron, en total, doce soldados. En ambos, los componentes de la brigada siguieron a un jefe, que es el que marca el camino y se hace visible con una cinta que le cuelga del pie.
Control del viento.
Este jefe es el que, en función del viento existente toma un ruta u otra para llegar al punto en el que deben tomar tierra. Tras él, van aterrizando en las inmediaciones los demás paracaidistas, que mostraban en sus telas los colores rojo y amarillo de la bandera española. El último de la dotación portaba, además, una gran bandera roja y gualda.
Una vez llegados al suelo, les toca recoger el paracaídas en una bolsa. El artilugio pesa 25 kilos y tiene una capacidad de sujeción de 160 kilos, en los que hay que incluir el peso del soldado «unos 80 ó 90 kilos», según explicó el capitán Pérez, el del armamento, la mochila y el resto del equipo necesario para la operación.
A continuación, formaron ante un general, tras lo que dieron por cerrado el ejercicio y las maniobras.
Durante todo el ejercicio actuó una «banda de guerra», formada por cornetines y tambores, que ejecutó numerosos sones militaresy marchó marcialmente por la hierba de la Vuelta del Castillo.
En esta «Operación Guión» han participado un total de 600 hombre y mujeres, apoyados por 89 vehículos tácticos camiones y coches, además de tres helicópteros de transportes con una capacidad de 14 paracaidistas cada uno y tres aviones Hércules de transporte. Los helicópteros y los aviones partieron de la base aérea de Torrejón de Ardoz y durante las maniobrashan utilizado el aeropuerto de Noain.
Durante toda la semana, han marchado portando armamento en columnas de 40 efectivos por una amplia zona del herrialde.
Protestas por las maniobras militares.
Las maniobras llevadas a cabo por el Ejército español a lo largo de toda esta semana en Nafarroa han suscitado numerosas críticas por parte de varias fuerzas políticas.
Así, Batasuna de Sakana hizo un llamamiento a los vecinos de este valle a que «denuncien la represión política que padece nuestro pueblo y reclamen el reconocimiento político de Euskal Herria y de los derechos de sus ciudadanos», por lo que instó a acudir a la manifestación que mañana, a partir de las 19.00, se celebrará en Etxarri-Aranatz.
Aralar también criticó el despliegue militar y ayer realizó una concentración en la Ciudadela, donde una veintena de personas desplegó una pancarta con el lema «¡A jugar a la guerra a casa! Maniobrarik ez», hasta que fue retirada por la Policía española. Además, los ediles de Aralar en el Ayuntamiento de Iruñea mostraron un cartel en el pleno.
EA, por su parte, criticó que las maniobras se hayan realizado «sin comunicárselo previamente a los distintos ayuntamientos afectados» y anunció la presentación de una propuesta de resolución en el Parlamento en rechazo de ejercicios de este tipo. IUN hizo público un manifiesto titulado «Por una cultura de paz, no al militarismo».