Uruguay: A 11 años de la masacre del Filtro. Askapenaren Brigada uruguayen.
Agosto de 1994, el Estado español pretende cerrar el cerco a la solidaridad con el pueblo vasco centrandose en la persecución y extradición de los refugiados. Uruguay debía suponer la vuelta de tuerca final, por eso el gobierno socialista utilizaba todos sus instrumentos: chantaje econónmico, presión, intervención policial directa. El final parecía escrito de antemano. Hasta que el pueblo uruguayo decidió cambiarlo.

A 11 AÑOS DE LA MASACRE DEL FILTRO:
SOLIDARIDAD PARA ACABAR CON LA IMPUNIDAD.
Agosto de 1994, el Estado español pretende cerrar el cerco a la solidaridad con el pueblo vasco centrandose en la persecución y extradición de los refugiados. Uruguay debía suponer la vuelta de tuerca final, por eso el gobierno socialista utilizaba todos sus instrumentos: chantaje econónmico, presión, intervención policial directa. El final parecía escrito de antemano. Hasta que el pueblo uruguayo decidió cambiarlo.
Jesús María Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Lizarralde, tres de los refugiados vascos para los que el Estado español pedia la extradición, se encontraban en huelga de hambre y el 19 de agosto inician una huelga de sed por lo que fueron trasladados al Hospital Filtro de Montevideo. Habían dicho a sus abogados que "prefieren morir en Uruguay que ser entregados a España". Comienzan así las movilizaciones en torno al hospital, la entrega de mas de 30.000 firmas por el derecho de asilo, los paros y huelgas generales. La extradición ya tiene fecha, será el 24 de agosto. El pueblo uruguayo sale a la calle en una muestra inimajinable de solidaridad, la represión se desata y lo hace de forma salvaje, pero el pueblo continua protegiendo con su solidaridad a los tres luchadores vascos.
El ejercito y la policia actuó sin limite contra su propio pueblo, tirando con todo, solo pudieron sacar a los tres refugiados vascos del Hospital Filtro entrando a matar, abriendose paso a tiros entre innumerables muestras de solidaridad. Tuvieron que hacer la guerra a su propio pueblo para llevarse a los tres refugiados. En las calles de Montevideo yacian los cadaveres de Fernando Morroni y Roberto Facal, dos jovenes activistas sociales que habían muerto por mostrar su solidaridad a un pueblo hermano en lucha, el pueblo vasco. Los hospitales de la capital se encontraban colapsados con las decenas de heridos de bala y los centenares de contusionados. Se palpaba la rabia, pero no había asomo de derrota, el pueblo uruguayo había escrito con su sangre la mayor muestra de solidaridad que jamas había recibido Euskal Herria, había roto el cerco de la guerra que ahogaba al vasco, había dado con su vida un soplo de aire a la lucha del pueblo vasco. Al otro lado del atlantico un escalofrio recorría Euskal Herria, costaba imaginar semejante muestra de solidaridad, los miles de kilometros de la distancia los achicaba un sentimiento de gratitud imposible. El pueblo vasco tenia para con el pueblo uruguayo una deuda que no tenía precio, que solo podía ser correspondida con solidaridad.
Once años después continuamos pagando en humildes plazos esa inmensa deuda. Quizas con la perspectiva del tiempo somos coscientes de lo que verdaderamente supuso aquella gesta de solidaridad, de lo que supuso aquel impulso que el pueblo uruguayo desinteresadamente nos brindo para continuar luchando. Y hemos continuado luchando, y tal vez hoy el cerco este cercano a caer. Pero es necesario levantar la vista y observar qué supone el recuerdo vivo del Filtro para el pueblo uruguayo.
Once años después la memoria sigue siendo reivindicada en las calles de Montevideo, sigue presente en el recuerdo colectivo y en la vivencia personal de todos y cada uno de aquellos hombres y mujeres solidarias que salieron a la calle para defender el derecho de asilo de los luchadores vascos, haciendose así participes de la lucha del pueblo vasco.
Año tras año el 24 de agosto se convierte en una jornada de encuentro en la calle, de reivindicación de la verdad y de la justicia, de lucha contra la impunidad.
"La marcha es autoconvocada" dicen los propios organizadores de la marcha "si no habría convocatoria la gente saldría igual a la calle". Pero es la PLENARIA Memoria y Justicia, organización que reune en su seno a todos aquellos sectores que siguen peleando hoy como hace once años, la que no permite que el olvido ose asomarse. Es Norma Morroni, la madre de Fernando, son aquellos militantes sindicales, activistas políticos, luchadores sociales que hace once años protegieron con su solidaridad el Hospital Filtro. Pero también la gente del barrio Jacinto Vera que abría sus portales a quién huía de la represión, el personal sanitario del Filtro que formo el último cordón que protegía a los refugiados vascos, aquellos que sin estar presentes entonces no pueden dejar de estarlo ahora, y los jovenes de hoy que sintieron aquel 24 de agosto de 1994 que algo importante habían hecho sus viejos.
El recuerdo, la memoria, la calle. No son capricho. Son instrumentos necesarios de lucha. Porque este 24 de agosto, como hace once años, hay muchas razones para salir a la calle. Tal vez más razones, como reza la convocatoria de la marcha. Hoy, en Uruguay, es necesario luchar por la verdad y por la justicia. Es necesario combatir a la impunidad que lejos de menguar se hace mayor. Sigue faltando la justicia, y hasta que no haya justicia no se acabará la pelea.
Hoy, en Uruguay, algunos de los que promovieron la marcha en 1994 se opondrán a ella. Son pocos y todos tienen puesto en el gobierno. No se les echara de menos, se comenta entre la gente. Porque ellos son los que han incrementado la impunidad. Ellos son los que han nombrado a Enrique Navas, maximo responsable del operativo represivo del Filtro, director de carceles de Uruguay. Los que han ascendido a Miguel Rolan, teniente de los coraceros que sembraron la muerte en torno al Hospital, a segundo de la Guardia Republicana. Es el actual gobierno quien ha asecendido a Raul Guarino, que comandaba a los coraceros a caballo que avanzaron contra los manifestantes, a máximo responsable de la policia de todo Montevideo, y a Erode Ruiz, y a Deffes Reyes y a muchos más. Hoy, en Uruguay, los máximos responsables póliticos de la represión en el Hospital Filtro, Lacalle y Gianola, siguen justificando su hazaña, y aún peor, siguen vanagloriandose abiertamente de que volverían a tirar con todo frente a su propio pueblo.
¿Razones para marchar? Muchas más. Para acabar con la impunidad, por la verdad y la justicia que el pueblo uruguayo merece, para que nunca se vuelva a repetir algo así. Y los vascos, a este y al otro lado del atlantico, tenemos la oportunidad de ir saldando, poco a poco, esa inmensa deuda de solidaridad que contraimos un 24 de agosto de 1994. Marchando en Bilbo, hoy 24 de agosto de 2005, a las 13:00h desde la Plaza Arriaga, junto a nuestros hermanos uruguayos. Y haciendo un poquito propia esta lucha del pueblo uruguayo, pensando en como ellos hicieron absolutamente suya la nuestra.
Montevideo, 22 de agosto de 2005
ASKAPENA - Brigada Uruguay
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