Francia: Denuncia desde las cárceles francesas. Joaquín Garrido González (militante del PCE-r, preso en Fresnes).
Denuncia de un militante del PCE (r) desde la cárcel francesa de Fresnes.

¡Aúpa a t'o el mundo!
La rata ha parido una cucaracha. Ayer me llamó el Subdirector del presidio para decirme que Monsieur le Procureur de la République se opone a que se nos reagrupe tal y como nosotros y nuestros abogados hablamos demandado, en aras de poder preparar nuestra defensa. También se opone a los parloirs (comunicaciones) interiores con nuestros respectivos partenaire sentimentales.
Es decir refuse (rechaza) levantarnos las interdictions salvo en materia de correspondencia.
Esto sólo puede explicarse como una venganza vil y miserable ante nuestras reiteradas denuncias de los particulares métodos de instrucción de ese petit Pétain llamado Jean-Lois Bruguiére y del prevaricador montaje procesal al que nos han sometido por encargo de la Guardia Civil española. Las interdictions las justifica el sistema judicial francés en la instrucción del dossier, para evitar que los acusados puedan concertar entre sí sus respectivas declaraciones en los interrogatorios, manipular pruebas. Pero la instrucción ya ha acabado. No hay razón objetiva que justifique la prolongación de las interdicciones.
De hecho, su propia hipocresía les delata. Para disimular la arbitrariedad revanchista de una medida de la que la propia dirección de la prisión no recuerda precedente, han tenido a bien poner un toque de "generosidad" al asunto y levantarnos la interdicción sobre la correspondencia. O sea que no nos dejan hablar entre nosotros pero nos dejan escribirnos que no deja de ser una forma de hablar. ¿Dónde está la lógica jurídica del mantenimiento de las demás interdicciones? En ninguna parte. Se abre el telón del segundo acto de la farsa judicial.
El tercero es el juicio. La fecha nos la fijarán el próximo 8 de septiembre. Pero ya es más que evidente que no nos van a dar opción alguna de defensa. Durante 3 anos el vichysta juez Bruguiére nos han mantenido aislados e incomunicados, imposibilitados de defendernos. Ahora el Procureur de la République tampoco nos da opción a preparar siquiera sea mínimamente nuestra defensa. En el juicio, lógicamente, sólo puede esperarnos la crucifixión.
Pues ¡ea!, denuncia y movilización, movilización y denuncia. No hay otra.
Contamos con todos para que se vean retratados en su infamia.
Fresnes, 05/08/2005
Joaquín Garrido González
Militante del PCE (r)