Argentina: 33 años de los fusilamientos de Trelew, un reportaje histórico y una película que documenta los hechos.
SUCEDIÓ EL 22 DE AGOSTO DE 1972.
"... ¿Acaso no está corriendo la sangre de los 16 fusilados en Trelew?. Por las calles de Trelew y demás calles del país ¿no está corriendo esa sangre?. ¿hay algún sitio del país donde esa sangre no está corriendo ahora?..."
(Juan Gelman, Glorias).

El juves 18 de agosto, en el marco del ciclo Resumen Latinoamericano, las Cátedras Bolivarianas proyectaron en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo la película Trelew, de Mariana Arruti. Al día siguiente, el documental podía verse en el Centro Cultural Libres del Sur, de Avellaneda. En la Universidad de las Madres participaron de la actividad, además de la directora del documental, un ex integrante del Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP) y dos sobrevivientes de los fusilamientos: Celedonio Carrizo, ex integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), y Fernando Vaca Narvaja, ex dirigente Montonero. En Avellaneda, después de la proyección también hubo recuerdos y debate.
La Masacre de Trelew fue ejecutada por efectivos de la Marina Argentina el 22 de agosto de 1972, simulando un intento de fuga del penal de Rawson por parte de los miembros de las organizaciones revolucionarias, quienes se habían rendido el día 19, luego de que un contingente de presos políticos, miembros de las direcciones de las organizaciones E.R.P, F.A.R y Montoneros, lograra huír hacia Chile en un avión secuestrado para la ocasión.
Domingo Menna; Carlos Goldemberg; Virtor Fernandez Palmeiro; Mario Roberto Santucho; Marcos Osatinsky; Enrique Gorrirán Merlo; Ana Wiesen; Alejandro Ferreira; Roberto Quieto y Fernando Vaca Narvaja fueron "los fugados". Estos combatientes, recibidos en Chile por el presidente socialista Salvador Allende, se trasladaron luego a Cuba, donde, por un tiempo, fueron resguardados por el gobierno de la isla, hasta su nuevo regreso a la Argentina.
Carlos Astudillo; Rubén Bonet; Eduardo Capello; Mario Delfino; Alberto Del Rey; Alfredo Kohon; Clarisa Lea Place; Susana Lesgart; Ricardo Mena; Miguel Ángel Polti; Mariano Pujadas; María Angélica Sabelli; Ana María Villareal de Santucho; Humbetto Suarez; Humberto Toschi y Jorge Ulla, son los nombres de los 16 fusilados. Alberto Camps (desaparecido en 1977); María Antonia Berger (desaparecida en 1979); Ricardo Aidar (desaparecido en 1982) son los tres sobrevivientes que, luego de su mejoría, continuaron en prisión.
Luis Emilio Sosa, Capitán de corbeta de Infantería de Marina, es el nombre del fusilador. Adiestrado en la lucha antiguerrillera en Fort Gulick, Panamá, luego de los aconteciminentos de agosto de 1972 fue difícil saber sobre su paradero. Sólo se obtuvieron, luego de un tiempo, apenas algunos datos. El 15 de mayo de 1973 el General Lanusse firmó su último decreto presidencial: autorizó a Sosa a irse a Estados Unidos a realizar un curso de capacitación para personal "seleccionado" por las Fuerzas Armadas. En 1974 todavía permanecía en ese país. En 1982, cuando Argentina entró en guerra con Gran Bretaña por la disputa de las Islas Malvinas, se dijo que Sosa estaba pelendo allí. Luego se descubrió que durante ese año permaneció en Honduras. En 1984 se supo que estuvo en el país: con insignias que lo alardeaban de ser un héroe de Malvinas. Luego... el manto de sombra y silencio hizo que nada más se supiera de su vida.
La Masacre de Trelew fue un crimen político ejecutado por la dictadura de la autodenominada Revolución Argentina, que buscó frenar el proceso ascendente de luchas populares que, a lo largo y ancho del país, se sudedían cada vez con más fuerza. La unidad de la clase trabajadora con estudiantes y otros sectores de la sociedad, había alcanzado un grado de desarrollo que preocupaba a los militares.
Aquel proceso, que tuvo su expresión máxima de conciencia en las jornadas del 29 de mayo de 1969 conocidas como "el Cordobazo", parió una generación de jóvenes dispuestos a dejar sus vidas en pos de un proyecto de transformación que emancipara al ser humano de la opresión impuesta por el Capital.
Parte de esa generación fue María Antonia Berger quien, ensangrentada en el suelo de su calabozo, realizó lo que entonces creyó que sería su último acto: escribió sobre el muro la sigla "LOMJE". La escribó con sangre, sintetizando con esas letras la frase de la organización de la cual formaba parte: "Libres o Muertos, Jamás esclavos". La escribió como último acto: sintetizando así el tipo de ser humano que anhelaba construir.
Este hecho está relatado en un extenso reportaje que dio cuerpo al libro La Patria fusilada, realizado por el poeta y militante Francisco "Paco" Urondo. El trabajo fue elaborado en un clima bastante particular: las entrevistas a los sobrevivientes se llevaron a cabo en una celda, ya que, entrevistador y entrevistados, se encontraban detenidos en el mismo penal. Penal que abandonaron esa misma noche, luego de que la movilización y la lucha del pueblo liberaran a los presos, quines aguardaban –con el penal tomado— que el recientemente electo presidente de la Nación, Héctor Campora, firmara la ley de amnistia que los dejara en libertad.
En la madrugada de aquel 25 de Mayo de 1973, mientras miles protagonizaban aquella jornada conocida como el “Debotazo”, el libro, editado ese mismo año, daba sus primeros pasos.