«Me amenazaron y se empeñaron en que besara el escudo de la Ertzaintza». Rubén GARCIA - Detenido por la Ertzaintza el domingo en Donostia.
El joven de Irun Rubén García es uno de los detenidos por la Ertzaintza en Donostia que han quedado en libertad. Anteayer aún se sentía demasiado afectado para explicar su experiencia, sobre todo el «shock» que supone, para él y su familia, verse acusado inicialmente de «terrorismo» por un incidente menor.

Rubén García, 22 años, es uno de los cinco detenidos que están libres, y ayer se animaba a narrar a GARA (www.euskalherria.com) la experiencia del arresto y las dos noches en comisaría.
La detención fue presenciada por cientos de personas en el Boulevard. ¿Cómo ocurrió?.
La manifestación se había acabado hace rato. Había mogollón de policía y no dejaba pasar a nadie. Una persona les preguntó por qué y empezaron a caerle golpes; yo protesté y uno dijo «ven adonde mí si tienes cojones». Entonces empezaron a correr y me detuvieron.
De ahí a comisaría... ¿Le dijeron de qué se le acusaba?.
Me dijeron que estaba acusado de delito de «terrorismo». Yo no me lo podía creer. Me decían «¡Qué bien os lo váis a pasar todos juntitos camino de Madrid!». A eso de la una de la madrugada, ya me enseñaron otro papel en el que se decía que estaba acusado de «desórdenes públicos», y con eso me tranquilicé un poco y pude dormir. Pero a mi familia le han mentido. Le dijeron que estaba acusado de «terrorismo».
¿Cómo fue el trato en las dependencias policiales?.
Sobre todo hubo amenazas, tortura sicológica. Nada más entrar me vino uno con la porra en la mano y me dijo «Te tengo cruzado, hijo de puta». Otro me gritaba «La próxima vez te mato». La sensación de miedo que tuve fue desde el principio muy fuerte, sobre todo por la noche. De día había otras personas y era mejor. También se empeñaron en que besara el escudo de la Ertzaintza. Además, me dieron agua caliente para beber, y durante la noche me despertaron dando golpes. Pero no me han pegado.
¿Sobre qué preguntaban? ¿Por Batasuna, por ejemplo?.
No me preguntaron nada.
¿Y el resto de detenidos?.
No nos veíamos. Pero desde donde yo estaba oía que le gritaban a uno «Josetxo, háblame en castellano». Josetxo hablaba en euskara, y de vez en cuando se oía un golpe. Ahora sé que era Josetxo Lucas, que está en Martutene. Yo creo que hablar en euskara es un derecho, ¿no? También oí a otro que pedía un médico, y por eso le insultaban mogollón. No sé ni quién era.
¿El juez le preguntó algo sobre el paso por comisaría?.
No. Yo tampoco dije nada. No tengo intención de denunciar ni nada, sólo de que pase esto. A mi familia le han hecho sufrir.