Declara en calidad de imputado el subdirector de seguridad de Langraiz.
El subdirector de seguridad de la prisión de Langraiz entró ayer en el Palacio de Justicia de Gasteiz en calidad de imputado para declarar por la denuncia interpuesta por una mujer presa en el módulo II del centro penitenciario por coacciones secuales y amenazas. El acusado lo negó «todo». El abogado de la presa, Jaime Elias Ortega, se mostró «muy satisfecho» porque «existe interés en la juez y el fiscal» y «el acusado ya no tiene contacto con las presas».

El proceso judicial abierto a raíz de una denuncia de una presa del módulo de mujeres de Langraiz contra el subdirector de seguridad del centro penitenciario por un presunto delito de coacciones sexuales y amenazas sigue su curso. El denunciado compareció durante más de dos horas en la mañana de ayer en el Juzgado de Instrucción número 2 de Gasteiz en calidad de imputado.
Jaime Elias Ortega, abogado de la presa, calificó como un «logro importantísimo» el hecho de tener a «un alto cargo en calidad de imputado». Cuatro folios y medio de declaración «sustancial» en la que el acusado ha negado «todo». El abogado explicó que se le preguntó tanto por la denuncia interpuesta por la mujeres como «de otras presas y otra serie de manifestaciones que aparecen en el informe reservado de Instituciones Penitenciarias».
Habló de «contradicciones» en la declaración. Recordó que a pesar de que el director de la prisión le recomendó en setiembre que entrase en el módulo de mujeres acompañado, el acusado hizo caso omiso. «En el libro de mujeres, desde noviembre hasta febrero, está computado que entra 14 veces a entrevistas con presas, y en once lo hace sólo». Preguntado por la razón por la que desoyó dicha recomendación, el subdirector de seguridad señaló ayer «que el director no se refería a las denuncias por presunto acoso sexual, sino por tráfico de drogas. Es una contradicción importante».
Elias Ortega agregó que el informe de Instituciones Penitenciarias recoge los testimonios de diez presas distintas en la que destacan que «este hombre se aprovechaba de su cargo para insinuar a las presas que entrasen en el juego con el».
Mostró su «satisfacción» ya que, la causa está admitida, «se ha visto interés en la juez y el fiscal» y además, «es un hecho que ya no tiene contacto con las presas». Las diligencias penales siguen su curso. «Incluso, si la denunciante estaría dispuesta, no sería descartable que pidiésemos un careo», concluyó.
Por su parte, un portavoz de Salhaketa apuntó ayer que, entre noviembre de 2004 y febrero de 2005, el imputado «efectuó 35 visitas a internas, a pesar de que el director de la cárcel le había sugerido en septiembre que no entrase a solas en el módulo de mujeres para evitar rumores».