Campaña de respaldo a la denuncia de torturas de María Atxabal.
Cerca de una treintena de colectivos de Euskal Herria y del Estado español se han solidarizado ya con la campaña puesta en marcha por Salhaketa de Bizkaia en apoyo a María Atxabal, que fue detenida el 7 de junio de 1996.

Cerca de una treintena de colectivos de EuskalHerria y del Estado español se han solidarizado ya con la campaña puesta en marcha por Salhaketa de Bizkaia en apoyo a María Atxabal, que fue detenida el 7 de junio de 1996.
En el manifiesto presentado se recuerda que «tras su arresto y torturas, en las que al maltrato físico y síquico se unió la tortura emocional de creer amenazada la integridad de su hija, Mari sufrió un año de prisión provisional Carabanchel y Langraiz, quedando luego en libertad provisional bajo fianza por su deteriorado estado de salud tanto física como síquica».
Los informes de la propia cárcel achacaron el trauma «a las torturas sufridas en comisaría y constantemente revividas en prisión». En enero de 1998 fue juzgada por «pertenencia a banda armada» en la Audiencia Nacional.
Un mes más tarde, la sentencia que absolvía a Atxabal reconocía que «no existe prueba de cargo de los hechos que el fiscal imputa», e iba más lejos al añadir que el tribunal «no estima probada la imputación del Ministerio Fiscal con apoyo en la sola declaración policial, habida cuenta de su situación sicológica al declarar puesta de relieve por la prueba pericial practicada en el acto del juicio oral».
La querella por los malos tratos ha sido rechazada por los tribunales españoles. La última instancia, el Tribunal Constitucional, emitió su fallo el pasado 12 de enero, por lo que se presentará un recurso ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo el próximo 11 de julio.
Atxabal sigue, a día de hoy, bajo tratamiento siquiátrico, puesto que ha sido diagnosticada de «estrés postraumático crónico» desencadenado por «la vivencia de temer por su integridad física y la de su hija».