Homenaje en la Foz de Irunberri quince años despues.
Susana Arregi y Jon Lizarralde serán recordados este domingo, 15 años después de su muerte. Lo sucedido en la Foz de Irunberri, donde también fue herido de gravedad Germán Rubenach, constituye uno de los pasajes más oscuros de la historia reciente de Euskal Herria.

El sobrecogedor paisaje de la Foz de Irunberri será el domingo escenario de un acto en recuerdo de Susana Arregi y Jon Lizarralde, militantes de ETA que aparecieron muertos en aquel mismo lugar, a orillas del río Irati, el 25 de junio de 1990. A escasos metros fue encontrado gravemente herido su compañero Germán Rubenach.
Lo sucedido en Irunberri constituye uno de los más oscuros episodios de la actuación de las fuerzas policiales españolas en Euskal Herria, y aunque desde el primer momento la siempre previsible «versión oficial» apuntó a un «suicidio» de los militantes vascos, pocos dudaron, también desde el principio, que detrás de su muerte se escondían manos ajenas.
Rubenach, que fue juzgado por los hechos acaecidos aquel día, quedó exonerado casi una década después de cualquier responsabilidad en la muerte de Arregi y Lizarralde, una responsabilidad que ya le habían atribuido los aparatos del Estado. La misma resolución judicial fue incapaz de cerrar en firme lo sucedido, pero si Rubenach no participó en las muertes ni los dos militantes se habían suicidado, tal y como entendió probado el tribunal, ¿quién pudo acabar entonces con sus vidas?
Jon Lizarralde y Susana Arregi presentaban el impacto de sendos disparos en la cabeza, y sus cuerpos se mostraron después de haber permanecido «desaparecidos» durante prácticamente un día en un área totalmente cercada por la Guardia Civil. Germán Rubenach tenía también dos heridas de bala; una en la pierna, y otra que partía de la mandíbula y le salía por la cabeza, afectándole en uno de los ojos.
Horas antes, los tres militantes vascos habían mantenido un enfrentamiento armado con agentes del instituto militar, a consecuencia del cual resultó muerto el agente José Luis Hervas y herido el sargento José Domínguez.
Tras la aparición de los cuerpos de Lizarralde y Arregi, fuentes del Ministerio de Interior español presentaron las muertes como un «suicidio colectivo», y argumentaron que se trataba de una «práctica habitual» de los miembros de ETA. Esta versión, sin embargo, no hizo más que acumular evidentes contradicciones a medida que pasaba el tiempo.
El propio Rubenach calificó lo sucedido como «una ejecución». Según explicó posteriormente, los tres jóvenes fueron detenidos tras el tiroteo con la Guardia Civil, y después de ser torturados, fueron rematados.
«Conocemos sus metodos».
Askatasuna ha convocado un acto este domingo a las 12.00 en la Foz. Una cadena humana partirá media hora antes desde la propia localidad de Irunberri. En una nota de prensa, el organismo antirrepresivo señala que las muertes de Susana Arregi y Jon Lizarralde fueron una «ejecución extrajudicial», y que a pesar de que «las fuentes oficiales trataron de ensuciar el asunto, en Euskal Herria sabemos que fueron fusilados».
Señala, asimismo, que «estos hechos forman parte de la historia reciente de la lucha de nuestro pueblo por la consecución de sus derechos» y que «no pueden quedar en el olvido». «Más aún cuando las razones que los provocaron siguen vigentes» afirma Askatasuna, que llama a acudir a la cita.